Hugo Martínez, el reformista del FMLN que busca ser presidente de El Salvador

Diario1

Sara Acosta

San Salvador, 27 (ACAN-EFE).- El canciller de El Salvador, Hugo Martínez, pasó de ser aquel reformista que intentó cambiar el rumbo del Frente Farabundo Martí para la Liberación (FMLN) al candidato presidencial en las elecciones de 2019, en las que la antigua guerrilla buscará seguir al frente del poder por tercer quinquenio consecutivo.

Bajo una visión menos ortodoxa en comparación con los dirigentes oficialistas, Martínez busca que los gobiernos de “izquierda” continúen en el poder Ejecutivo y se sigan implementado acciones empezadas por el expresidente Mauricio Funes y el actual mandatario, Salvador Sánchez Cerén.

Hasta hace unos meses el funcionario no pensaba en aspirar a la candidatura presidencial y, en repetidas ocasiones, dejó claro que ese no era su objetivo y que continuaría trabajando, desde su cargo como canciller, por los salvadoreños que se encuentran en los Estados Unidos y que están en el limbo tras la cancelación, por parte de la administración de Donald Trump, del Estatus de Protección Temporal (TPS).

Sin embargo, la derrota electoral sufrida por el FMLN en las legislativas y municipales del pasado 4 de marzo hicieron a Martínez replantearse sus objetivos y por sorpresa anunció su interés por participar en las internas para elegir al candidato presidencial celebradas el domingo.

El también ingeniero, nacido en el municipio de Concepción de Oriente en 1968, empezó en el trabajo político desde su época como universitario, como dirigente estudiantil, y continuó con su camino de la mano del aparato urbano de las Fuerzas Populares de Liberación, una de las cinco organizaciones insurgentes que dieron vida al FMLN.

Con la firma de los Acuerdos de Paz (enero de 1992), que pusieron fin a 12 años de conflicto armado, llegó la oportunidad de ser parte de la Juventud del partido y, posteriormente, como encargado de las relaciones públicas del instituto político, que en los años 90 contaba con la aceptación de quienes sufrieron los embates de la guerra.

La madurez política que alcanzó desde muy temprano, permitió que Martínez fuera diputado por el departamento de San Salvador y que, entre el 2008 y parte de 2009, fuera uno de los asesores de la campaña presidencial del exmandatario Mauricio Funes (2009-2014), quien rompería la racha de los gobiernos de derecha.

La victoria electoral del FMLN en 2009 permitió que el político sumara más experiencia, esta vez desde el cargo de titular del Ministerio de Relaciones Exteriores (Cancillería).

Como canciller, Martínez estuvo a cargo del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre El Salvador y Cuba, interrumpidas desde 1961 y asumió, en 2013, la Secretaría General del Sistema de Integración Centroamericana (SICA).

En junio de 2014, el presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, le confió las gestiones para la protección de la comunidad salvadoreña en el exterior, en especial de aquella que reside en los Estados Unidos y cuyo estatus no era legal.

En el tema migratorio, Martínez se entregó a buscar alternativas para que los más de 190.000 salvadoreños amparados en el TPS mantuvieran este beneficio y continuaran con su vida en el país norteamericano.

Con su trabajó consiguió de EE.UU. dos extensiones del Estatus de TPS para dar cobertura a los emigrantes salvadoreños, en julio de 2010 y en enero de 2012.

El ámbito de la migración exigió más entrega de Martínez, quien en el 2017, realizó un extenso trabajo por los connacionales ante la amenaza de la suspensión del TPS, que se hizo realidad el pasado 8 de enero de este año a pesar de que el canciller abogó en diversas ocasiones por los salvadoreños en Estados Unidos.

La Administración de Trump anunció la suspensión del TPS para los salvadoreños que cuentan con el beneficio, pero dio una última prórroga, hasta septiembre de 2019, para que los perjudicados arreglen su situación migratoria.

La última prórroga otorgada por el Gobierno de EE.UU. es, según dijo Martínez en su momento, una oportunidad para buscar que los salvadoreños indocumentados obtengan un estatus permanente y se queden en tierras norteamericanas.

Con esta problemática en pausa, el político se lanza a un nuevo desafío y busca cambiar la manera ortodoxa con la que se ha venido manejando al principal partido de izquierda en El Salvador. ACAN-EFE