Informe identifica problemas que afronta Indonesia para atajar el yihadismo

Eldiario.es

Yakarta, 10 ago (EFE).- Indonesia necesita más cárceles de máxima seguridad y programas para evitar la radicalización en las prisiones y para vigilar a los yihadistas cuando son excarcelados, afirmó hoy el Institute for Policy Analysis of Conflict (IPAC) en un informe.

Estás medidas son aún más urgentes, según el documento, si se tiene presente que el primer grupo significativo de yihadistas con vínculos con Siria ha salido en libertad en el último año o lo hará antes de 2020.

“Indonesia tienen que empezar a pensar ahora qué sucederá con las personas vinculadas al EI (el grupo Estado Islámico) que empiezan a salir”, según el análisis.

Las autoridades necesitan modernizar la red de penitenciarias y buscar fórmulas para que los yihadistas no se radicalicen aún más durante el cumplimiento de la pena ni lo hagan otros presos.

La comunidad musulmana más numerosa del mundo reside en Indonesia, por delante de Pakistán, y está formada por el 87 por ciento de la población, que asciende a 260 millones de habitantes.

La lucha contra el yihadismo ha permitido a las fuerzas de seguridad indonesias a detener a casi 400 sospechosos entre enero de 2017 y agosto de 2018, mientras que solo 70 yihadistas han recobrado la libertad tras cumplir su pena en ese periodo.

“Indonesia no tiene penitenciarias de máxima seguridad suficientes para atender este aumento dramático de radicales”, advirtió el informe.

Se ha renovado el penal de máxima seguridad de Pasir Putih, en la isla de Kambangan, situada a 290 kilómetros al sureste de Yakarta, y se construye en la misma zona otro con tecnología moderna llamado Karanganyar y que tendrá capacidad para 500 reos.

“El sistema de prisiones entrará en crisis pese a la construcción de nuevas instalaciones de máxima seguridad si las detenciones continúan subiendo bajo la nueva ley (antiterrorista de 2018) y los sospechosos reciben condenas más larga”, según el estudio.

Qué hacer con los yihadistas liberados es otro problema que no puede obviar el Gobierno, según el informe, porque la liberación de yihadistas suele ocurrir en grupos, al igual que las detenciones.

Entre 2017 y 2019, saldrán a la calle, entre otros, 53 militantes de Muyahidín de Indonesia Oriental (MIT), una de las primeras organizaciones en declarar obediencia al fallecido líder del EI Abu Bakr al Bagdadi, y la mayoría regresará al área de Poso.

“Afortunadamente, la policía de Poso ha puesto en práctica por iniciativa propia un programa de rehabilitación útil que puede ayudar y que implica conocer a los prisioneros”, a sus familias y establecer una relación productiva para ambos.

Indonesia ha sufrido varios atentados yihadistas, entre ellos el más grave ocurrió en la turística isla de Bali en 2002, que causó 202 muertos. EFE