Innovación y retos reguladores centran el Foro Global del Tabaco y Nicotina

Plan V

Londres, 12 sep (EFE).- El potencial para disminuir el daño en la salud de productos como los cigarrillos electrónicos y el tabaco calentado y las legislaciones al respecto fueron los temas de discusión de hoy en el Foro Global del Tabaco y Nicotina que se celebra en Londres hasta el día 14.

Un debate bajo el lema “Trazar el futuro: ¿Hacia dónde van la innovación y la reducción del daño” dentro de un foro centrado en la transformación de la industria, las nuevas legislaciones y las estrategias para reducir el daño en la salud causado por fumar, en el que participan investigadores, representantes de organismos reguladores y de las tabacaleras.

Un foro que se celebra a poco menos de un mes de que se desarrolle la octava reunión de la Conferencia de las Partes (COP8) del Convenio Marco para el Control del Tabaco, que tendrá lugar en Ginebra del 1 al 6 de octubre.

“La reducción del daño y la innovación son el verdadero norte de la industria, en medio de los cambios en la regulación, lo que esperan los consumidores y el avance de la tecnología”, señalaron hoy los organizadores en la presentación del encuentro.

En su informe de 2018 sobre el tema, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se refirió a los sistemas electrónicos de administración de nicotina (SEAN) y dispositivos similares sin nicotina, categorías en las que incluye a los cigarrillos electrónicos y los productos de tabaco sin humo, y advirtió “que han evolucionado para dar lugar a un abanico muy diversificado”.

Tras la aparición de esos productos, la lucha antitabaco se ha dividido entre los que defienden que las políticas se centren en desalentar el consumo o en la prohibición y quienes plantean la búsqueda de opciones “más seguras” para aquellos adultos que desean seguir fumando o no logran dejar de hacerlo.

Científicos como Clive Bates, ex director ejecutivo de Acción sobre Tabaco y Salud del Reino Unido, destacaron hoy en Londres la necesidad de una legislación diferenciada, al afirmar que hay evidencias de que alternativas al cigarrillo, como las que calientan el tabaco en lugar de quemarlo, “tienen el potencial de reducir el daño a la salud hasta en un 95 %”.

Se requiere una normativa “racional” que parta de que las personas “fuman por la nicotina, pero mueren por la combustión”, coincidió el especialista en Salud Pública David Sweanor, profesor de la Universidad de Ottawa (Canadá).

El Convenio Marco para el Control del Tabaco de la OMS ha mostrado hasta ahora cautela ante dichas opciones, al argumentar que no hay evidencia suficiente sobre sus efectos, y en 2016 instó a los Estados a regularlas aunque no ha dado una recomendación específica.

Se prevé que en la COP8, se trate, a pedido de los propios Gobiernos, la necesidad de una directriz y los progresos de las medidas adoptadas.

Hasta el momento, entre los referentes normativos están Reino Unido y Nueva Zelanda, que han incluido los productos “sin humo” en sus políticas para reducir el daño causado por el tabaquismo, y la Unión Europea, que no prohíbe los SEAN pero impone requisitos de seguridad y de calidad para los que contienen nicotina.

Según la OMS, el tabaco mata cada año a casi 6 millones de personas, un millón de ellas en América. EFE