Inteligencia mexicana espió a comunistas en vísperas de visita de Isabel II

Eduard Ribas i Admetlla

México, 7 abr (EFE).- Los servicios de inteligencia mexicanos de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) espiaron a líderes comunistas que se oponían a la visita que la reina Isabel II de Inglaterra realizó en 1983 a México.

Un documento del 2 de febrero de ese año al que tuvo acceso Efe revela que los espías mexicanos vigilaron a “dirigentes locales” de cinco organizaciones comunistas que “calificaron como visitantes indeseables” a Isabel II y a su esposo, el duque Felipe de Edimburgo.

Esta vigilancia se realizó en la ciudad costera de Acapulco, en el sureño estado de Guerrero, donde la monarca británica realizó una visita apenas dos semanas después, según el informe resguardado en el Archivo General de la Nación.

La DFS alertó en este documento que Abel Salgado, del Partido Socialista Unificado de México (PSUM), tenía previsto boicotear la ceremonia de recepción de la monarca y su partido estaba organizando “un mitin en repudio por tal visita”.

Según recoge el informe, el líder comunista creía que, con esta visita, México se exhibía ante América Latina “como un aliado del Imperialismo Inglés”, país que retuvo “por la fuerza” el control de Las Malvinas en la guerra contra Argentina sucedida el año anterior.

“Nuestro país se exhibe como incongruente en su política exterior, en virtud de que en los Foros Internacionales defendió al pueblo argentino sobre su reclamo legítimo de su soberanía de Las Malvinas y ahora el Gobierno prepara una recepción a los representantes del colonialismo”, había criticado Salgado.

Y, según la DFS, el miembro del PSUM llegó a señalar que “si el pueblo de Acapulco tiene dignidad, debe rechazar la invitación para que acuda a recibir con todos los honores a los soberanos de un país belicista”.

El texto también recoge que Mario Navarrete, líder local del Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), “calificó de indeseables” a la monarca y al duque porque “México no reconoce los títulos nobiliarios” desde la Presidencia de Benito Juárez (1858-1872).

Mientras que Edgar Hernández, del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), tenía la intención de convocar “una marcha por diferentes puntos de la ciudad para mostrar su inconformidad con la decisión del Gobierno mexicano de recibir a los representantes ingleses”.

De acuerdo con la DFS, este dirigente comunista opinaba que el Gobierno federal, presidido por Miguel de la Madrid (1982-1988), debía “revocar su determinación de recibir oficialmente a los monarcas ingleses y declararlos como visitantes indeseables” para “mostrar su solidaridad con el pueblo argentino”.

Y el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) exigía a De la Madrid que recibiera “con todos los honores” a los “gobernantes de los países socialistas como Cuba, la URSS, Yugoslavia y China”.

En el informe, consultado durante una visita al Archivo General de la Nación, también se explica que se recogieron las opiniones del Partido Popular Socialista (PPS) aunque estas no se ven plasmadas en el texto.

Durante febrero de 1983, Isabel II y su esposo realizaron una gira a bordo del yate real Britania a través del Caribe, México, Estados Unidos y Canadá.

Documentos de la DFS revelan que la seguridad de la monarca durante su visita a México estaba coordinada por el Estado Mayor presidencial, un órgano militar que auxiliaba al presidente mexicano, y por la Embajada de Reino Unido en el país latinoamericano.

Los servicios de inteligencia narraron de forma exhaustiva en varios informes todas las actividades que realizaron Isabel II y Felipe de Edimburgo en México, país al que llegaron el 17 de febrero.

La visita de la monarca, que incluyó encuentros con De la Madrid y diversos actos folclóricos, se inició en Acapulco, siguió en Puerto Vallarta, en el occidental estado de Jalisco, y finalizó en La Paz, capital del noroccidental estado de Baja California Sur.

Los informes no recogen ninguna protesta contra la monarca por parte de los partidos comunistas y señalan que Isabel II fue recibida por 2.000 personas en Acapulco.

“Durante la estancia de la soberana no se registró incidente ni protesta alguna sobre la misma”, relata otro informe de la DFS fechado en Puerto Vallarta, donde la situación era “de completa calma”.

Mientras que fue recibida por “cerca de 5.000 personas” en La Paz, Baja California Sur, población de la que partió con rumbo a Estados Unidos para mantener una reunión con el presidente Ronald Reagan (1967-1975).

Desde la década de 1960 hasta el año 2000 se produjo en México la llamada “guerra sucia”, un conjunto de medidas represivas llevadas a cabo por los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) contra la oposición política.

La DFS fue creada bajo la presidencia de Miguel Alemán (1946-1952) y sustituida en 1989 por el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

El actual presidente de México, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, que asumió el cargo el pasado 1 de diciembre, cerró el Cisen para acabar con el espionaje político del que él mismo había sido víctima. EFE