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Intento fallido de arresto de un señor de la guerra afgano deja siete muertos

Kabul, 16 dic (EFE).- Al menos siete milicianos murieron y otro resultó herido en una operación fallida de las fuerzas de seguridad afganas para detener al conocido “señor de la guerra” Nizamuddin Qaisari, que desencadenó un tiroteo que paralizó durante 24 horas parte de la importante ciudad norteña de Mazar-e-Sharif.

Qaisari “está huido y nosotros estamos trabajando duramente para localizarlo y detenerlo. Se escapó a través de las casas vecinas”, explicó a Efe Adel Shah, el portavoz de la policía de Balkh, la provincia de la que Mazar-e-Sharif es la capital.

“La operación se completó anoche, tras horas de combates en los que murieron siete milicianos del comandante, uno resultó herido y 35 fueron detenidos”, relató la fuente, que agregó que tras la huida de Qaisari registraron completamente su residencia.

Las fuerzas de seguridad afganas se incautaron de varias armas, municiones y equipamiento militar.

Durante el fallido operativo, que se prolongó durante un día y una noche por la fuerte resistencia armada que opusieron los milicianos a las órdenes de Qaisari, fueron destruidos cuatro camiones blindados de la policía y varias viviendas aledañas resultaron parcialmente dañadas, según Shah.

Los enfrentamientos comenzaron sobre las 11.00 de la noche del sábado (18.30 GMT), cuando las fuerzas de seguridad se presentaron en la residencia del “señor de la guerra” con una orden judicial de detención, pero este se negó a entregarse y sus milicianos se enfrentaron a tiros contra los agentes.

Según la policía, Qaisari cuenta con 150 hombres armados a su servicio y está acusado de desestabilizar la seguridad de Mazar-e-Sharif y, junto a sus hombres, de participar en extorsiones.

Qaisari, que por sus actividades ilegales en el norte de Afganistán se ha convertido en una figura controvertida en los últimos años, ya fue arrestado en julio de 2018 en la provincia de Faryab, en un operativo en el que también fueron aprehendidos varios de sus milicianos y otros resultaron heridos.

Su detención motivó protestas en el norte del país con cortes de carreteras y cierres de oficinas estatales, aunque seis meses después fue liberado bajo fianza.

Tras su liberación, Qaisari, de etnia uzbeca, se distanció de su anterior aliado, el también “señor de la guerra” uzbeco y vicepresidente afgano, Abdul Rashid Dostum, a quien acusó de conspirar contra él.

Desde entonces, Qaisari apareció en varias reuniones públicas tratando de extender su influencia entre la minoría uzbeca. EFE

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