Investigan en ambientes extremos de Chile vida en sistema solar o exoplanetas

Santiago de Chile, 25 nov (EFE).- Un equipo de científicos investiga en el desierto y altiplano del norte de Chile formas de vida consideradas semejantes a las que puede haber en otros cuerpos del sistema solar o en exoplanetas próximos.

La reciente comprobación de que hay agua en Marte ha reflotado algunas de las incógnitas que desde los tiempos más remotos el hombre ha procurado dilucidar: ¿Estamos solos en el Universo? ¿Podemos explorar otros planetas?

El doctor David Holmes, biólogo computacional y astrobiólogo del Centro de Genómica y Bioinformática de la Universidad Mayor de Chile y de la Fundación Ciencia y Vida, que encabeza la investigación, está convencido de que hay otros territorios habitables dentro y fuera de nuestra galaxia, que en el futuro podríamos explorar.

“Estudiamos esos ambientes para saber qué pudo haber pasado en este planeta o para comprender lo que podría suceder en otros que aún no conocemos”, señala Holmes, de origen británico y con más de 20 años de trabajo y residencia en Chile, adonde llegó a trabajar en la minería.

Autor de 185 publicaciones, que incluyen cuatro libros y una patente, desarrolló investigaciones vinculadas a la biolixiviación, para obtener a través de bacterias cobre más puro desde un medio acuoso.

Holmes continuó después trabajando con microorganismos extremófilos, que viven en condiciones extremas: temperatura y niveles salinos muy altos, o pH (acidez) muy bajo, entre otros factores.

El desierto y altiplano chileno son territorios análogos que reflejan la realidad de Marte, subrayó el investigador en un documento facilitado a Efe.

“Estoy absolutamente seguro de que existe vida en alguna parte del Universo, al menos en forma de pequeños microorganismos. En lunas de planetas como Júpiter o Saturno, o en zonas de Marte y Venus puede haber vida microbiana, organismos unicelulares como los que encontramos en la Tierra”, comentó

Estos mismos microorganismos, precisó, pueden ayudar a explicar muchas interrogantes, entre ellas la aparición de vida hace unos 4.500 millones de años, cuando la Tierra tenía altísimas temperaturas y era bombardeada por grandes cuerpos terrestres y planetarios.

“Los extremófilos del norte de Chile son buenos para entender, por ejemplo, ¿cómo comenzó la vida?, ¿qué clase de fuentes de energía habrían utilizado entonces? Elementos como hierro, azufre e hidrógeno, estaban disponibles en la Tierra primitiva y también ahora en esos territorios, nutriendo a estas especies que pueden sobrevivir con energía química inorgánica”, señaló.

Hoy se tiene casi la certeza de que Marte tuvo un extenso océano tal vez hasta por 2.000 millones de años, tiempo suficiente para que surja la vida.

Pero de esas aguas pronto solo quedaron mares y luego lagos, hasta que el planeta se volvió completamente seco y ahora el agua permanece solo en un lago descubierto debajo de su polo sur y quizá bajo tierra en otros lugares.

Para Holmes, los lagos y salares del Altiplano chileno y boliviano son análogos para esa desecación, son fríos y están bajo una intensa radiación solar, al igual que Marte.

“El desierto de Atacama es un maravilloso análogo del último paso de ese planeta, la aridez completa. Sin embargo, hay una vida microbiana subterránea en Atacama que plantea si la vida también podría existir bajo tierra en Marte”, destacó.

La astrobiología estudia el origen, evolución, distribución y futuro de la vida en el universo, utilizando conocimientos de la física, química, astronomía, biología molecular, ecología y ciencias planetarias, entre otras disciplinas.

También se han descubierto miles de planetas en los que se quiere analizar su potencial habitabilidad, además de lunas de nuestro sistema solar: Encéladus y Titán (Saturno) y Europa (Júpiter), en las que hay evidencia de la presencia de océanos.

En ese contexto el investigador considera que, de existir vida en nuestro sistema solar, sería muy parecida a la que se conoce hoy, basada en carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, agua, azufre y hierro, entre otros elementos.

“En el resto del Universo, todavía es incierto entender qué tipo de vida hay, pero pienso que en los próximos 20 o 50 años podríamos encontrar señales de ella”, conjeturó Holmes.

Fuera del Sistema Solar, las mejores esperanzas de que haya vida están en la zona del Universo llamada Ricitos de oro (The Goldilocks Zone)”, nombre que hace referencia al cuento infantil en el que la protagonista prueba tres platos de sopa: una muy fría, una muy caliente y la otra, a una temperatura precisa.

“Eso mismo ocurre con los planetas, su condición de ‘habitabilidad’ es fundamental para que emerja vida, sostuvo. EFE