Jane Magnusson: Bergman hizo muchas películas malas, nadie es sagrado

Festival de Cannes

Madrid, 1 jun (EFE).- La directora sueca Jane Magnusson ha dedicado los últimos seis años de su vida al aclamado Ingmar Bergman, de quien dice que “hizo muchas películas malas antes de hacer una buena” porque “le permitieron fracasar varias veces”.

“Nada debe ser sagrado, porque entonces se convierte en mentira”, afirma en una entrevista con Efe Magnusson, que en la sección Cannes Classic del Festival de Cannes presentó el documental “A year in a life” (2018), que continuaba el análisis del realizador sueco que comenzó con “Trespassing Bergman” (2013).

Si el documental presentado en Cannes se centra en un año clave, 1957, cuando Bergman estrenó “Wild Strawberries” y “The Seventh Seal”, el segundo recoge la amplísima huella que ha dejado en grandes directores del siglo XX y XXI, desde Woody Allen a Scorsese, Yang Zhimou, Coppola, Iñárritu, Wes Anderson o Claire Denis.

“Trespassing Bergman” se ha incluido en un ciclo en la Filmoteca Española con motivo del centenario del director sueco y Magnusson estuvo en Madrid para presentarlo.

PREGUNTA.- ¿Porqué quiso seguir indagando en Bergman después de “Tresspasing Bergman”?

RESPUESTA.- Me propusieron hacer una película por el centenario y me había quedado con las ganas de explorar ese año, 1957, en el que no solo estrenó dos grandes películas como “Wild Strawberries” y “The Seventh Seal”, sino que hizo dos más y cuatro obras de teatro, además tener relaciones con cuatro mujeres diferentes.

P.- Bergman es visto como el emblema de artista torturado.

R.- Completamente. Nunca estaba satisfecho con lo que hacía. A una edad avanzada admitió que con “Persona” (1966) y “Cries & Whispers” (1972) estaba feliz, pero sentía una presión constante para entregar un gran obra y fue muy productivo. Kubrick hizo once películas en su vida, Bergman 55, aunque algunas de ellas no son buenas.

P.- Directores como Lars von Trier o John Landis apuntan a que algunas no han pasado la prueba del tiempo, incluida “The Seventh Seal”.

R.- Estoy de acuerdo, a mi lo que me parece interesante es que le permitieron fracasar varias veces antes de que hiciera su primer filme bueno, “Smiles of a Summer Night”, que fue premiado en Cannes. Es un director con muchos altibajos.

P.- ¿Cree que su obra debe ser revisada?

R.- Nada debe ser sagrado, porque se convierte en mentira. La gente tiende a centrarse en el genio pero creo que puede ser incluso reconfortante averiguar que podía hacer cosas mal. En cualquier caso, eso no le quita mérito a obras maestras como “Persona” o “Wild Strawberries”.

P.- ¿Cómo fue su acercamiento a la obra de Bergman?

R.- Cuando Bergman murió en 2007, toda su casa salió a subasta, la compró un magnate noruego y la convirtió en una fundación. Catalogó todo: documentos, libros… excepto su videoteca. Pedí que me dejaran acceder a ella y para mi sorpresa me autorizaron, no les interesaban todos esos VHS. Así surgió la idea de entrevistar a directores cuyas películas estaban en la videoteca de Bergman.

P.- ¿Quien le ha sorprendido más?

R.- Me encantó viajar a Pekín y hablar con Zhang Yimou, vio “Wild Strawberries” por primera vez sin subtítulos después de la Revolución Cultural y le cambió la vida. Y luego está Lars von Trier. Nunca me he reído tanto en la vida.

P.- A cada uno le influyó de distinta manera.

R.- Sí, Woody Allen habla de la fotografía y esa obsesión por la muerte. También dice que Bergman es un gran maestro del entretenimiento, que no es lo primero que pensarías de él, pero es cierto.

P.- “A year in a life” aborda su obsesión con las mujeres, que hoy probablemente sería vista de otro modo.

R.- De las cuatro relaciones que mantuvo en 1957 solo una, con Bibi Andersson, era de dependencia. Supongo que hoy no estaría bien visto pero hay que entenderlo en su época. Si Bergman tuviera hoy 39 años se comportaría de otro modo. Lo curioso es que también fue de los primeros en dar grandes papeles a actrices. EFE