Juan Postigo, el campeón de golf amputado que aspira a los Juegos Olímpicos

Agencia EFE

Atahualpa Amerise

La Habana, 11 oct (EFE).- “Mi sueño son los Juegos Olímpicos y espero poder estar en 2024 o 2028”, afirma Juan Postigo, el golfista cántabro con una pierna amputada que, a pesar de jugar sin prótesis, ha revalidado este año los títulos de España y Europa en golf adaptado mientras prepara su salto a la elite de este deporte.

A sus 22 años visita por primera vez Cuba para participar como invitado en el XVII torneo Día de la Hispanidad, que este fin de semana reunirá a unos sesenta jugadores profesionales y noveles de más de catorce países en los clubes de golf de Varadero y La Habana.

Tras ganar en marzo su cuarto título de campeón de España de Golf Adaptado y proclamarse en junio campeón de Europa por segunda vez, Postigo tiene entre sus planes a medio plazo hacer historia al saltar al circuito profesional como el primer golfista de elite amputado que juega sin prótesis.

Entrevistado por Efe en La Habana, el joven de Santander tiene ganas de medirse cuanto antes con los grandes del golf –“como muchísimo dentro de dos años”– aunque no especifica fecha –“es un paso que quiero pensar bien porque no va a haber vuelta atrás”– y la idea de competir al máximo nivel no le produce vértigo alguno.

“Lo bueno es que no tengo nada que perder porque no hay nadie como yo que haya hecho esto, así que todo lo que haga va a ser para bien. No hay un tío que haya venido antes que yo dejando unas metas marcadas”, explica.

Juan Postigo nació con una malformación congénita en la pierna derecha, que era más corta que la otra, y pasó largos años en hospitales, sometiéndose a operaciones y tratamientos.

En 2010, cuando tenía 15 años, pasó de nuevo por el quirófano en una clínica de Barcelona para amputarle el pie que tenía en el muñón, pero la intervención salió mal y le quedó dañado un nervio, dejándole dolores crónicos y la imposibilidad de acoplarse una prótesis.

Entre derrumbarse y luchar aún más duro escogió lo segundo y se dedicó completamente al golf, deporte que practica desde niño por influencia de su abuelo, que tras jubilarse había entrado en contacto casualmente con los palos.

Postigo cuenta con un hándicap en comparación a los profesionales de elite: la potencia de swing, mermada por la imposibilidad de relegar el peso en una segunda pierna durante el golpe. “No pego corto, pero la media está muy alta y me falta un poquito ahí”, reconoce, y explica que para compensar esa deficiencia necesita preparación física adicional.

Sin embargo, posee una ventaja sobre sus futuros rivales: su irreductible fuerza mental fruto de la larga y dura experiencia entre quirófanos y camas de hospital.

“Cuando vienes de una situación muy complicada, cuando has llegado aquí, aunque falles un golpe, pues oye, estás jugando en un campo de golf en un país maravilloso y es lo que hay. No estás como en un hospital hace diez años”, afirma.

Además de jugar al golf, el joven santanderino trabaja para la cadena deportiva Decathlon como asesor de materiales de golf y da conferencias motivacionales. “Cuento un poco mi vida y eso me llena bastante”, indica.

Postigo lamenta que aún siente fuertes dolores en la pierna amputada y espera encontrar una solución en diciembre, cuando acuda de nuevo al médico tras cerrar su intensa agenda competitiva de 2018, que aún le depara en los próximos dos meses torneos de golf adaptado en Chile, Australia y Colombia.

Aunque se confiesa feliz por ganarse la vida con su deporte favorito y viajar constantemente, también destaca el sacrificio que suponen sus tan altas aspiraciones como golfista.

“Si divido mis ingresos al año entre las horas que le pongo, me sale peor que a cualquier trabajador en España, porque me toca vivir 24 horas por y para el deporte”, bromea. EFE