martes, septiembre 22, 2020
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Karoui, un magnate populista de la televisión envuelto en numerosas polémicas

(corrige el primer párrafo)

Natalia Román Morte

Túnez, 12 oct (EFE).- Representado por una cabeza de león, populista, comparado con el exprimer ministro SilvIo Berlusconi, apodado “macarrones” por sus detractores y considerado un “Robin Hood” por sus partidarios, el magnate de la televisión Nabil Karoui dice aspirar a la presidencia de Túnez sin ser “un político”.

“No esperéis de mí la palabrería de un abogado o los conocimientos de un jurista, advirtió este viernes frente a su adversario, el profesor en derecho constitucional Kaïes Said, al inicio del inédito debate televisado entre los dos candidatos 48 horas antes de que se enfrenten en una segunda vuelta que se prevé apretada.

De 56 años y nacido en la ciudad de Bizerta (norte) en una familia modesta, de padre tunecino y madre argelina, es el mayor de tres hermanos. Realizó sus estudios de marketing en la ciudad francesa de Marsella y comenzó a trabajar en diferentes multinacionales.

En 1996 fundó junto a su hermano y socio la agencia de comunicación “Karoui & Karoui” que extendió en la región del Magreb ante los obstáculos que le puso el monopolio de la pequeña oligarquía tunecina, protegida por la dictadura de Zinedin El Abidine Ben Ali.

En 2009 fundó la cadena de televisión “Nessma TV” junto al productor de cine tunecino Tarek Ben Ammar (mánager del cantante Michael Jackson durante la década de los 90) y el grupo italiano “Mediaset”, propiedad de la familia Berlusconi.

Líder de audiencia en el país, acumula numerosas infracciones denunciadas por la Alta Autoridad Independiente de la Comunicación Audiovisual (HAICA). Sólo en el último mes durante la campaña electoral las multas ascienden a 650.000 dinares (200.000 euros).

Multimillonario, asegura conocer el “terreno” y ser testigo del “otro Túnez”, aquellas zonas desfavorecidas en las que sus paisanos apenas logran cubrir sus necesidades básicas, y que ha visitado acompañado siempre por las cámaras para repartir caridad asido a un discurso antisistema populista.

En 2012, tras la muerte de su hijo en un accidente de circulación, creó la asociación “Khalil Tounes”, con la que financia obras caritativas emitidas en la pequeña pantalla en hora de máxima audiencia.

Una iniciativa tachada de “caridad-negocio” y que le vale el apodo satírico de “Macarrones” por su distribución de alimentos entre las familias con menos recursos.

Ese mismo año, Nessma TV emitió la película de animación franco-iraní “Persepolis”, en la que se representa a Dios (considerado una blasfemia por el Islam ortodoxo), lo que causó una multitudinaria manifestación para reclamar el cierre de la cadena, y un ataque contra su domicilio familiar con cócteles molotov.

Nessma fue también la plataforma desde la que el presidente Beji Caïd Essebsi, fallecido el pasado julio escasos meses antes del fin de su mandato, saltó a la arena política, mientras que el propio Karoui fue uno de los que contribuyó a la creación de la plataforma laica “Nidaa Tounis”, con la que el mandatario ganó las legislativas y las presidenciales de 2014.

Sin embargo, las desavenencias con Hafed Caïd Essebsi, hijo del mandatario y secretario general de “Nidaa Tounis”, y una denuncia en 2016 de la ONG I-Watch, especializada en la lucha contra la corrupción, por presunta evasión fiscal y blanqueo de dinero, torcieron su rumbo político.

A finales de 2018, Karoui -fundador del partido “Qalb Tounis” (corazón de Túnez) ya lideraba por primera vez los sondeos con un 30 por ciento de intención de voto lo que en el mes de mayo de 2019 lle llevó a hacer pública su intención de participar en la carrera hacia la presidencia.

La decisión supuso un terremoto en la política tunecina y desató la polémica al impulsar el primer ministro y ex compañero de Karoui en “Nidaa Tounis”, Yusef Chahed, una enmienda a la ley electoral para frenar sus aspiraciones.

Conocida como la “ley Karoui”, cambiaba las condiciones para ser candidato, pero no entró en vigor debido a la decisión del presidente de no rubricarla al considerarla “excluyente”

Una semana antes del comienzo de la campaña para las presidenciales, la justicia tunecina ordenó el arresto de los hermanos Karoui y su entrada en prisión preventiva por la denuncia de I-Wach.

Con su hermano en paradero desconocido y pese a la imposibilidad de realizar la campaña de forma personal, el magnate logró el segundo puesto en la primera vuelta de las presidenciales, lo que le permitirá disputar la segunda cita este domingo.

El miércoles, después de que la Justicia rechazara cinco peticiones de excarcelación y de que el mismo amenazara con impugnar los comicios, Karoui fue puesto en libertad

Con un discurso cercano y en dariya (dialecto tunecino), el viernes presentó en televisión su programa electoral que gira en torno a la lucha contra la pobreza y la revolución tecnológica en un debate frente a Kaïes Said, el jurista conservador que se proyecta como favorito.

Como si se tratara de una de las célebres telenovelas que emite en su cadena, Karoui se ha visto envuelto en una nueva polémica que le relaciona con un lobby canadiense, dirigido por un antiguo agente de los servicios secretos israelíes, con el que habría firmado un contrato de un millón de dólares para apoyar su candidatura en el extranjero.

Sus críticos le acusan de aspirar a la inmunidad presidencial para liquidar sus cuentas pendientes con la justicia. EFE

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