Katie Holmes se une al Life Ball más circense para luchar contra el sida

Hugo Barcia

Viena, 8 jun (EFE).- Acróbatas, contorsionistas, payasos, malabaristas, domadores y muchas estrellas, como la actriz Katie Holmes, han convertido este sábado el Ayuntamiento de Viena en un circo para lanzar un mensaje de tolerancia en el Life Ball, la mayor fiesta benéfica de Europa contra el sida.

Miles de personas han acudido disfrazadas con la temática circense propuesta este año y bajo el lema “Unidos en la diversidad” para reivindicar los derechos de la comunidad LGTB, dentro del Europride que este año acoge Viena hasta el 16 de junio.

Esta edición del Life Ball, la número 26, será también la última debido a las crecientes dificultades de los organizadores para lograr el apoyo de patrocinadores y donantes.

Conchita, la ganadora de Eurovisión en 2014 y que ya reconoció la pasada edición que era portadora del virus del sida, presentó el evento y recordó como, cuando era adolescente, diseñaba vestidos en la escuela de moda a la que acudía pensando en el Life Ball.

“Y ahora estoy aquí, y puedo presentar el espectáculo. Es increíble. Los sueños se hacen realidad”, aseguró Conchita, el personaje creado por el cantante Tom Neuwirth.

“Y no creo que sea la última edición”, confió sobre que esta gala benéfica tenga continuidad después de haber recaudado unos 30 millones de dólares en sus 25 ediciones anteriores.

La diva austríaca también hizo mención a los incidentes de Stonewall, que se desencadenaron hace 50 años en Nueva York tras una redada en un pub LGTB que ocasionó unas protestas en las que se comenzaron a reivindicar los derechos de las minorías sexuales.

Con el Europride de fondo, los organizadores han querido recalcar los valores de tolerancia y convivencia en la diversidad, y han destacado los colores arcoiris del movimiento LGTB, que “aúnan todo el espectro cromático y unen la tierra y el cielo”, según Conchita.

El alcalde de Viena, Michael Ludwig, reivindicó el Life Ball como celebración de la tolerancia y del “derecho que tiene todo el mundo a amar a quien quiera”.

Ludwig también destacó que el Ayuntamiento tiene “mucho interés en que el Life Ball siga celebrándose en Viena” y anunció que hará lo posible para que esta no sea la última edición.

La actriz estadounidense Diane Brill se alternó con Conchita como presentadoras de una gala en la que se sucedieron las actuaciones musicales y los desfiles de moda.

Algunos de los temas que se bailaron sobre el escenario, que imitaba una carpa de circo, han sido “Can you feel it”, de The Jackson Five, y “Over the Rainbow”, tema ganador de un Oscar a la mejor canción original y que fue interpretado por Lorna Luft, la hija de la fallecida Judy Garland.

También destacó “Follow the Yellow Brick Road”, otra canción que entonó Judy Garland en “El mago de Oz” (1950).

La actriz estadounidense Katie Holmes y el actor escocés Alan Cumming han sido dos de las principales estrellas que han dado color a un evento que reivindicó el mundo extravagante del circo y la magia de los sueños.

Otro de los personajes destacados ha sido William Blade, que fue el primer hombre al que se le diagnosticó el VIH en Reino Unido.

En su esfuerzo por luchar contra el sida en África, el Life Ball ha concedido un premio a Circus Zambia, una compañía circense que trabaja con jóvenes marginados en Lusaka, y que lucha contra los perjuicios y la ignorancia sobre la enfermedad en ese país africano.

Como ya sucedió en las dos pasadas ediciones, el evento ha lanzado el mensaje Conoce tu estado (Know your Status) para instar a todas las personas a que controlen con regularidad si son portadoras o no del virus del sida.

El baile ha contado durante su existencia con el apoyo de destacadas personalidades internacionales, entre los que sobresalen los nombres del expresidente de Estados Unidos Bill Clinton, las actrices de Hollywood Sharon Stone y Whoopi Goldberg, o el cantante británico Elton John.

El Life Ball ha financiado 170 proyectos contra el sida repartidos por todo el mundo con los 30 millones de dólares que ha recaudado en el último cuarto de siglo.

El fundador y organizador del evento, Gery Keszler, anunció el pasado mes que esta sería la última edición por las crecientes dificultades para encontrar patrocinadores y donantes.

“Las condiciones han cambiado mucho en los últimos años”, afirmó entonces, y se felicitó de que el sida haya “pasado de ser una sentencia de muerte a ser una enfermedad crónica”.

Debido a la mejora de la situación, sobre todo en los países ricos, el número de empresas y organizaciones que apoyan este tipo de iniciativas se ha reducido reduciendo, lamentó.EFE