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Kazajistán da un giro político para frenar protestas y apartar a Nazarbáyev

Nur-Sultán, 5 ene (EFE).- El presidente de Kazajistán, Kasim-Yomart Tokáyev, asumió la dirección del Consejo de Seguridad, que estaba en manos de su antecesor, Nursultán Nazarbáyev, y anunció un giro político para frenar las violentas protestas provocadas por el alza del precio del gas licuado y que han llevado a declarar el estado de emergencia en todo el país.

“Como jefe de Estado y a partir de hoy, como presidente del Consejo de Seguridad, tengo la intención de actuar con la firmeza máxima”, alertó en un mensaje a la nación, el segundo tras el inicio de los disturbios que adquirieron este miércoles especial violencia con la toma de varias sedes gubernamentales en Almaty, y provocaron la dimisión del Gobierno.

EL ÚLTIMO CARGO DE NAZARBÁYEV

De ese modo, Tokáyev tomó las riendas de esta institución, anteriormente encabezada por Nazarbáyev, presidente del país por más de tres décadas, con el fin de poner fin a la mayor crisis de su mandato y de paso ganar terreno político para sus reformas, frenadas por su antecesor y sus partidarios.

“Era el último cargo de Nazarbáyev que no era representativo. Ahora, desde el punto de vista formal Tokáyev tiene todo el poder en las principales instituciones de Kazajistán”, opinó la politóloga rusa Daria Chizhova, citada por el periódico ruso RBC.

Y es que, aunque el detonante definitivo de las protestas fue la duplicación de la noche a la mañana de los precios del gas licuado en el país, uno de los combustibles más usados para el transporte, muchos kazajos consideran a Nazarbáyev un obstáculo para los cambios en el país y le vinculan a la actual crisis.

En particular, le acusan de estar estrechamente ligado por lazos familiares a altos representantes de las principales empresas gasísticas y petrolíferas del país, responsables del alza brusca de los precios.

¡VETE, ABUELO!

Es por ello que, además de los gritos de “Adelante, Kazajistán”, que ganan cada vez más fuerza desde el 2 de enero, a medida de que los reclamos económicos se politizan cada vez más, se escuchan con mayor frecuencia los llamados de “Vete, abuelo” en diversas ciudades del país, en referencia al veterano expresidente.

En la ciudad de Taldykorgán, ubicada en la región de Almaty, los manifestantes incluso derribaron una estatua del exmandatario, emplazada en la avenida que lleva su nombre.

LLAMADOS A ORGANIZAR LAS PROTESTAS

Desde Kiev, el exministro y exbanquero Mujtar Abliázov, condenado en ausencia a presidio perpetuo por la Justicia kazaja tras ser declarado culpable de encargar el asesinato de un socio, y exiliado en Ucrania, llamó a sus compatriotas a organizarse para derrocar “el régimen de Nazarbáyev”.

“Mítines masivos en Kazajistán. Una exigencia única: ¡Vete, abuelo! Les llamamos a coordinar la protestas y derrocar el régimen de Nazarbáyev”, escribió el opositor en su cuenta de Facebook, al ofrecerse a coordinar las acciones.

Aunque formalmente Nazarbáyev dimitió de su cargo en 2019, Abliázov considera que mantiene el control del país a la sombra y que Tokáyev, “no decide nada” en Kazajistán.

“Reúnanse frente a las administraciones locales. Si congregamos decenas, miles de personas, la policía se pasará al lado del pueblo”, instó el opositor, que publicó un vídeo en el que un policía se arranca los grados para sumarse a las protestas.

El exministro también negó que los manifestantes golpeen a militares y policías, como denunció en su declaración el presidente kazajo, y llamó a la oposición a enviar fotos de las “manifestaciones pacíficas” para desmentir las acusaciones de Nur-Sultán sobre la violencia de los disturbios.

Este miércoles Tokáyev alertó sobre “el alto nivel de organización” de los participantes en los disturbios que condujeron a la toma e incendio de la sede del Gobierno y la residencia presidencial en Almaty en insinuó la posibilidad de que estuviesen guiados por “fuerzas externas”.

SEÑALES DE RENOVACIÓN

Pero ante todo, el presidente kazajo ha basado su táctica para salvar la cara con señales de renovación al país, ya que no solo aceptó el eventual riesgo de la dimisión del Gobierno en plena crisis, sino que alertó que presentará próximamente “nuevas propuestas para la transformación política de Kazajistán”.

“Me atengo a mi anterior posición a favor de reformas consecuentes”, afirmó en su mensaje a la nación, al asegurar que “juntos superaremos esta franja negra en la historia de Kazajistán y saldremos de ella fortalecidos”. EFE

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