La alta joyería se exhibe en París como obra de arte

Raras Artes

María D. Valderrama

París, 5 jul (EFE).- Las casas de alta joyería Chaumet y Dior cerraron hoy los desfiles de Alta Costura en París con sus nuevas colecciones de piezas exclusivas y de precios astronómicos que habitualmente se muestran únicamente en citas privadas, pero que ahora podrán ser contempladas por el público el fin de semana.

Desde 2015, el director ejecutivo de Chaumet, Jean-Marc Mansvelt, ha apostado por divulgar el trabajo de la firma que tras 230 años de historia busca modernizarse y ahora quiere llegar a nuevos clientes con “Trèsors d’Afrique”, el tercer episodio de la serie “Los Mundos de Chaumet”, que antes recreó Rusia y Japón.

Una colaboración con el joven artista plástico keniata Evans Mbugua ha guiado a los maestros joyeros por el África subsahariana actual, alejada de los fantasmas del continente en una reflexión sobre sus referencias culturales.

Algunas piezas están basadas en los tejidos Kente de Ghana, con motivos geométricos que reproducen rubíes, zafiros amarillos y diamantes en un collar valorado en 730.000 euros (850.000 dólares), la más cara, con más de 850 horas de trabajo.

La rama “Ronde de Pierres” reinventa los accesorios de perlas de los pueblos Dinka, en Sudán, o de los Masái, mediante espinelas rojas, esmeraldas, zafiros y granates mandarinas que junto al oro bañado en rodio configuran un colorido collar con forma de lazo y pendientes, que pueden llevarse largos o cortos.

Mientras que la serie “Talismania”, la más accesible (desde 20.900 a los 174.000 dólares), introdujo el ébano en brazaletes y anillos con piedras duras, y resaltaron también los relojes y broches concebidos por Mbugua, decorados con animales de preciosos colores en una versión muy pop.

“Trèsors d’Afrique”, cuyas joyas han sido ya vendidas en su mayoría, se expondrá en los históricos salones de Chaumet en la Plaza Vendôme el 7 y 8 de julio, días en los que los curiosos de esta artesanía podrán contemplar también las creaciones de Dior, en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París.

Con un historial más reciente, pues la alta joyería de la marca tiene solo veinte años, Dior presenta del 6 al 8 de julio su nueva colección, creada por su directora artística, Victoire de Castellane, basada en los diseños costura de la casa.

Gargantillas que recrean una sensación de delicado encaje donde el oro parece dar forma a un bordado de seda, mientras que el ópalo -una de las piedras favoritas de De Castellane- se convierte en el centro de anillos, brazaletes y pendientes de oro.

La diseñadora innova además con modelos contemporáneos y de un complejo trabajo artesanal, como un brazalete de oro blanco y diamantes con espinela de un intenso rosa, unido a un anillo mediante una cadena de piedras preciosas movible.

Los visitantes descubrirán hasta 220 joyas de los últimos años, divididas en tres temas de inspiración (costura, ballet y jardines), y que permitirán comprender la evolución de la firma y la refinada artesanía, una nueva entrega del legado del modista francés.

Ya en privado, marcas como Chopard, Boucheron o Chanel, han presentado también sus creaciones para el próximo otoño-invierno.

Chanel eligió el Grand Palais para el encuentro, y se inspiró en los biombos que apasionaban a la diseñadora Coco Chanel y que decoraban todas las paredes de su vivienda con motivos orientales, incluidos ahora en las 59 piezas de “Coromandel”.

Con 24 obras únicas y cuatro de relojería con un precio mínimo de 1 millón de euros, Chanel incluyó más color de lo que acostumbra, con collares de esmeralda y pendientes lacados con nácar, oro y diamantes, imitando los paneles de la madera.

Destacó un brazalete reversible en ónix y oro blanco por un lado y zafiros amarillos y oro dorado por el otro, valorado en 1.850.000 euros (2.156.300 dólares), o cinco broches con representaciones de animales, todos ellos adquiridos ya por una misma y misteriosa cliente. EFE