La capital surcoreana se prepara para grandes protestas contra la presidenta

Seúl, 26 nov (EFE).- La ciudad de Seúl se prepara hoy para acoger una gran manifestación en la que se pedirá nuevamente la dimisión de la presidenta surcoreana, Park Geun-hye, relacionada con uno de los mayores escándalos de corrupción de los últimos años en su país.


La policía de Seúl ha informado de que unos 1.500 grupos y asociaciones han convocado la protesta en la céntrica plaza de Gwanghwamun, según la agencia Yonhap, y los organizadores esperan congregar a 1,5 millones de personas pese a la nevada que está cayendo en la capital de Corea del Sur.

Sería la mayor protesta hasta la fecha contra Park, afectada por el llamado caso “Choi Soon-sil gate”, después de que hace dos semanas en torno a un millón de personas se congregara en el centro de Seúl.

Pese a que las cuatro anteriores protestas en la ciudad fueron pacíficas, la policía ha desplegado hoy 25.000 efectivos especiales ante la posibilidad de que en esta ocasión se produzcan altercados por la participación de colectivos que hasta ahora se habían mantenido al margen.

Las principales ciudades surcoreanas, en las que hoy se esperan también concentraciones, han sido escenario cada sábado durante el último mes de manifestaciones en protesta por el escándalo que tiene como protagonista a Choi Soon-sil, una amiga íntima de la presidenta bautizada popularmente como la “Rasputina coreana”.

Los fiscales acusan a Choi de haber intervenido en asuntos de Estado a pesar de no ocupar ningún cargo público y de haber extorsionado a empresas para obtener cuantiosas sumas de dinero que se habría apropiado parcialmente, entre otros cargos.

Mientras, los partidos de la oposición presentarán en los primeros días de diciembre una moción contra la presidenta, cuyo índice de popularidad es de apenas el 4 por ciento, para destituirla.

La oficina presidencial ha rechazado que Park sea interrogada -con motivo de las sospechas de la fiscalía de que es cómplice directa en el escándalo- al considerar que la investigación no está siendo neutral y tiene motivaciones políticas. EFE