La ciudad más “feliz” de Argentina se viste de capital del comercio global

Rodrigo García

Mar del Plata (Argentina), 14 sep (EFE).- Conocida como “la feliz” por ser la insignia de las vacaciones de verano de los argentinos, Mar del Plata acogió hoy a los líderes del comercio mundial, que buscan, aun con temperaturas más gélidas que las estivales, que la ciudad les de suerte y puedan llegar a consensos.

Entre extensas playas y bahías, acantilados y bosques y repleta de señoriales casonas entre altos edificios, la localidad -fundada con su nombre actual en 1874 y actualmente la sexta de Argentina por número de habitantes, 650.000- vuelve a ser centro de las miradas del mundo con este encuentro, que se suma a las más de 200 reuniones de negocios que recibe cada año.

“Es una nueva oportunidad que nos permite mostrar todo lo que tenemos para ofrecer en cuanto a paisajes naturales y urbanos, pero también en materia de conectividad, infraestructura, gastronomía y servicios”, cuenta a Efe Gabriela Magnoler, presidenta del Ente de Turismo de Mar del Plata.

Más de 35 jefes de delegación, entre ministros de los países que integran el G20 y de Estados invitados, así como representantes de organismos internacionales, fueron llegando poco a poco este jueves a este rincón a orillas del Atlántico, ubicado a poco más de 400 kilómetros al sur de Buenos Aires.

Ya anoche los “mandamases” internacionales fueron agasajados con un cóctel de bienvenida que incluyó langostinos, fiambres y postres con la crema dulce que más idolatran los argentinos, el dulce de leche.

El escenario no fue elegido al azar. El Torreón del Monje, uno de los iconos arquitectónicos de la ciudad, construido junto al mar en 1905, sirvió a los invitados para tomar aire antes de encerrarse hoy a debatir sobre los desafíos y retos del comercio y las inversiones del mundo.

El Gran Hotel Provincial, que acoge la cumbre, forma parte de un emblemático complejo situado frente al mar, en el paseo marítimo proyectado por el arquitecto Alejandro Bustillo (1889-1982), por el que los argentinos desfilan cada temporada sus alegrías estivales y se preparan para darse los chapuzones en las atiborradas playas.

Escoltado por los famosos lobos marinos de piedra, que representan a las colonias de esos animales que pasan sus días en la arena del puerto marplatense, el ‘hotel ministerial’ no está exento este viernes de un fuerte dispositivo de seguridad, que lo mantiene cercado.

“Esto posiciona a Mar del Plata durante dos o tres días en la opinión publica internacional. La ultima vez que fue el epicentro de algo importante fue con lo ocurrido con el submarino San Juan en noviembre pasado, que estuvo toda la prensa internacional”, recuerda a Efe el periodista radiofónico Nicolás Gallardo.

Este joven de 25 años, uno de los tantos comunicadores que están cubriendo la cumbre, se refiere al caso del sumergible de la Armada argentina que desapareció en el Atlántico hace 10 meses con 44 tripulantes a bordo, que sigue siendo intensamente buscado y cuya base se encontraba en el puerto de Mar del Plata.

Eventos como el G20 traen a la cabeza a los oriundos de la ciudad la Cumbre de las Américas de 2005, que juntó en una misma mesa de “la feliz” a los entonces presidentes George W. Bush (EE.UU.), Néstor Kirchner (Argentina), Hugo Chávez (Venezuela) o Vicente Fox (México).

Unos ecos que todavía resuenan. En la sala de prensa instalada en el Gran Hotel Provincial, algunos de los periodistas más experimentados recuerdan la espontaneidad, por ejemplo, de Chávez, dejándose ver ante la prensa, que contrasta con el silencio de las autoridades de Comercio de la reunión de hoy, en la que reina el bajo perfil.

Magnoler reconoció que las reuniones técnicas que toda la semana ha acogido la ciudad y la cumbre de hoy han producido “un cambio de hábitos” -por la seguridad imperante- que estuvo acompañado por una “buena mirada” de los ciudadanos, al entender que estos acontecimientos colocan a Mar del Plata “en el futuro”.

Urbe de teatros, ambiente nocturno y alegría veraniega, sus calles hicieron este viernes de sus 12 grados invernales un particular hogar para hombres y mujeres trajeados que, más allá de la seriedad de los debates, han podido comprobar cómo “la feliz” puede poner de su grano de arena… para lograr aliviar tensiones. EFE