La ejecución del clérigo saudí aumenta la tensión entre chiíes y suníes

_iranianprotestersgat19133868_5f3c7b39Riad/El Cairo, 4 ene (EFE).- La ejecución del clérigo chií opositor Nimr Baqir al Nimr por las autoridades de Riad ha aumentado la tensión entre Arabia Saudí, por un lado, e Irán y los chiíes de Oriente Medio por otro, que ya se enfrentan en varios conflictos en la región.

En Irak, varios jeques, gobernantes y líderes de colectivos chiíes condenaron la ejecución de Al Nimr, entre ellos, la máxima autoridad chií del país, Ali al Sistani, que la calificó de “injusticia y agresión”.

Asimismo, el primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, señaló en un comunicado que recibió con “todo pesar y gran sorpresa” la ejecución del clérigo chií.

Además, precisó que los Derechos Humanos garantizan la opinión y la oposición pacífica, que a su vez están protegidas por la sharía (ley islámica) y los reglamentos internacionales.

Por ello, según Al Abadi, violar esos derechos “tendrá una influencia en la seguridad, la estabilidad y la cohesión social de los pueblos de la región.

El grupo chií Asaib Ahl al Haq (Liga de los Justos) pidió a las autoridades iraquíes que ejecuten a los condenados saudíes y extranjeros por terrorismo en el país, en respuesta a lo sufrido por Al Nimr.

En Yemen, el movimiento rebelde chií de los hutíes, contra el que Arabia Saudí interviene militarmente en el país, se sumó a las condenas y tildó la actuación de Riad de “crimen atroz”.

El Consejo Político de los hutíes, órgano ejecutivo del grupo, dijo en un comunicado que esa ejecución “se produce en el contexto de las tendencias y políticas imprudentes en la zona” de Oriente Medio por parte del Gobierno saudí.

Este nuevo suceso puede aumentar la intensidad del conflicto en Yemen, donde una coalición árabe-suní liderada por Arabia Saudí bombardea a los hutíes, supuestamente apoyados por el régimen chií de Teherán.

En Irán, el líder supremo Ali Jameneí, condenó hoy la muerte del clérigo chií disidente y amenazó a los políticos saudíes con que pagarán por ello.

Jameneí dijo que, “sin lugar a dudas, el injusto derramamiento de la sangre de este mártir inocente, actuará de forma rápida y los políticos saudíes se enfrentarán a un castigo divino”, señaló en su pagina web oficial.

En el Líbano, el líder del grupo chií libanés Hizbulá, Hasán Nasralá, acusó hoy a Riad de haber desvelado su “verdadera cara despótica, criminal, terrorista y takfirí (suní radical)”, tras la ejecución de Al Nimr.

“La ejecución de Al Nimr es un crimen grave cometido por la familia de los Saud (reinantes en Arabia Saudí) y tendrá repercusiones en el mundo y más allá”, añadió Nasralá en un discurso retransmitido por la televisión Al Manar, que pertenece a Hizbulá.

En Baréin, cuya población es mayoritariamente chií pero está gobernado con mano de hierro por una monarquía suní, se registraron hoy nuevos enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad, que provocaron decenas de heridos, según constató Efe.

Además, Sayed Yusef Al Mahfada, del Centro de Baréin por los Derechos Humanos, dijo a Efe que la ejecución de Al Nimr va a tener repercusiones y va a fomentar los conflictos sectarios en la región.

“Los discursos del clérigo siempre han llamado a la paz y a la unidad entre los suníes y los chiíes, pero, a pesar de eso, fue ejecutado mientras que otros que incitan al sectarismo están libres en Arabia Saudí”, aseguró.

Asimismo, consideró que es “engañoso” equiparar a los activistas con terroristas, por lo que estas personas acaban en listas de radicales.

Anoche, grupos de manifestantes en Teherán y la ciudad iraní de Mashhad atacaron e incendiaron la Embajada y el Consulado saudí en protesta por la muerte de Al Nimr, lo que fue condenado hoy por la Liga Árabe y otros países de la región de Oriente Medio.

Cuarenta sospechosos de participar anoche en ese asalto e incendio fueron hoy detenidos, informó el fiscal de la capital iraní, Abas Yafari Dolatabadí.

Por otra parte, Amnistía Internacional condenó la muerte de Al Nimr y las otras 46 ejecuciones y añadió que buscan “aplastar” la disidencia y “saldar cuentas”.

“El asesinato del jeque Al Nimr sugiere que las autoridades de Arabia Saudí están empleando la pena de muerte en nombre del antiterrorismo para arreglar cuentas y aplastar a los disidentes”, denunció el director de la organización para Oriente Medio y el Norte de África, Philip Luther.

AI destacó la presencia del clérigo y otras tres figuras chiíes entre los sentenciados, así como la condena de Al Nimr en un juicio “político” y “sumamente injusto” en una corte especial del reino saudí. EFE