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La fuerza se impuso en la paralización del órgano de Apelación de la OMC

Fabio Agrana

Panamá, 12 dic (EFE).- Lo ocurrido con la paralización del Órgano de Apelación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) retrata lo que es el uso del lenguaje de la fuerza por las grandes potencias y es contrario al multilateralismo.

Así lo dijo este jueves en una entrevista con Efe el copresidente y coordinador de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (EuroLat) que se realiza en Ciudad de Panamá, el eurodiputado español Javi López, que también habló, entre otros temas, sobre el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, y la crisis venezolana.

Para López, lo que ha pasado en la OMC “es una muestra de esta lógica unilateral en las que algunas fuerzas y grandes potencias del mundo llevan un lenguaje que tiene que ver con el uso de la fuerza o la amenaza del uso de la fuerza, el poder duro y descarnado”.

Una lógica, indicó, “en la que nosotros los europeos no nos sentimos nada cómodos”, y que “rechazamos como forma para entender nuestras relaciones”.

El Órgano de Apelación de la OMC es una de las herramientas más importantes para la resolución de litigios entre sus 164 Estados miembros.

Quedó paralizado desde la medianoche del miércoles pasado debido a la negativa de Estados Unidos a designar a nuevos jueces requeridos para su funcionamiento.

Desde 2017, Washington se ha negado a aprobar la designación de nuevos jueces en ese órgano, y no se han podido reemplazar las vacantes que han surgido conforme los magistrados se retiraban.

López señaló que estas dificultades que vive la OMC, y también las Naciones Unidas en ocasiones para hacer frente a su cometido que es la paz y a seguridad global, “son muestras de este nuevo mundo en el que la Casa Blanca es la responsable” en esta “lógica unilateral del uso de la fuerza”.

Por el contrario, destacó, lo que los europeos quieren es “recuperar la visión multilateral que permitió, a partir de la Segunda Guerra Mundial del año 45, construir un mundo que daba pasos en términos de seguridad, estabilidad y de cooperación”.

Agregó que la UE “es hija de esa visión, es la hija especialmente de este orden liberal global que nació a partir del año 45 que cree que el multilateralismo es la mejor forma de organizar la relación entre naciones”.

“Por eso creemos que con la región del mundo que probablemente compartamos más eso los europeos es con Latinoamérica”, con la que hay que pasar “de ser amigos a aliados, que es una cosa diferente”, afirmó.

Manifestó en ese sentido que “modestamente” desde este foro entre parlamentarios de ambas regiones, “en un mundo cada vez más hostil y agresivo, “queremos imponer esta (otra) lógica de las normas, esta lógica del diálogo y de la cooperación”.

En ese mismo contexto, López defendió el acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur, cerrado en junio de este año y pendiente de ser ratificado por el Parlamento Europeo (PE), por su “enorme impacto regional y económico”.

En su opinión, además de este impacto, “si es un acuerdo exigente puede ser una oportunidad para fortalecer las relaciones entre ambas regiones”, y ser una “palanca” para proteger la biodiversidad y el medioambiente en Brasil, Argentina y el conjunto del planeta.

De hecho, consideró que los acuerdos comerciales como este entre la UE y el Mercosur “acaban convirtiéndose en la forma de debatir sobre la globalización y cómo estamos haciendo la globalización”, la cual, dijo, “ha quedado en entredicho con una guerra comercial” entre EE.UU. y China.

Sobre la crisis venezolana, López señaló que en que en la UE se vive con una “enorme preocupación, ansiedad y angustia la situación que se padece en Venezuela hace ya muchos años”.

Resaltó que los números indican que es posible que en 2020 el éxodo venezolano “pueda superar incluso el movimiento de personas desplazadas forzosamente que hubo en Siria, que fue la más grande del planeta durante la última década”.

López recordó que los europeos están comprometidos en ayudar en la dimensión humanitaria de esta crisis en Venezuela, la cual pasa además por hallarle una salida política y para la que la UE tiene varias herramientas, “desde sanciones hasta la voluntad de encontrar un diálogo político mediante el Grupo de Contacto Internacional (GCI)”. EFE

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