La Iglesia católica estudiará cómo acercarse a los jóvenes en próximo Sínodo

Foto: parroquiadesantamaria.org

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Ciudad del Vaticano, 13 ene (EFE).- El Sínodo de los obispos de 2018 se ocupará de los problemas de los jóvenes y buscará adecuar su lenguaje y el uso de las nuevas tecnologías para acercarse a ellos, según su documento preparatorio y los cuestionarios difundidos hoy.

El Sínodo, que se celebrará en octubre de 2018, se concentrará en los jóvenes porque “escuchando sus aspiraciones podemos entrever el mundo del mañana que se aproxima y las vías que la Iglesia está llamada a recorrer”, señala el documento.

Para planificar los temas que se afrontarán se ha elaborado el tradicional documento preparativo y un cuestionario que se enviará a los Sínodos de los Obispos y a los Consejos de los Jerarcas de las Iglesias Orientales Católicas, a las Conferencias Episcopales, a los Dicasterios de la Curia Romana y a la Unión de Superiores Generales.

La novedad es que también está previsto otro cuestionario para todos los jóvenes, tanto creyentes como no creyentes, que estará preparado en marzo, y que podrán contestar a través de un sitio web y en el que se les interrogará “sobre sus expectativas y su vida”.

“Las respuestas a los dos cuestionarios constituirán la base para la redacción del Documento de trabajo o ‘Instrumentum laboris'”, que será el punto de referencia para la discusión de los Padres sinodales.

En el documento ya se enumeran algunos de los problemas de la juventud que se tratarán en la próxima reunión de los obispos de todo el mundo.

Las discusiones se centrarán en los “jóvenes en situación de pobreza y exclusión; en los que crecen sin padres o familia, o no tienen la posibilidad de ir a la escuela; en los niños y chicos de la calle de muchas periferias; en los jóvenes desempleados, abandonados y migrantes”, señala.

También, “en los que son víctimas de explotación, trata y esclavitud; en los niños y chicos reclutados a la fuerza en bandas criminales o en milicias ilegales; en las niñas esposas o chicas obligadas a casarse contra su voluntad”.

Asimismo, indica el documento, se fijarán en cómo “las niñas, las chicas y las mujeres jóvenes deben hacer frente a dificultades aún mayores en comparación con sus coetáneos”.

Se concentrarán igualmente en que “la falta de confianza en sí mismos y en sus capacidades puede manifestarse, además de en la pasividad, en una excesiva preocupación por la propia imagen y en un dócil conformismo con las modas del momento”.

Otro punto será el de los progenitores y educadores, ya que los “padres ausentes o hiperprotectores hacen a los hijos más frágiles y tienden a subestimar los riesgos o a estar obsesionados con el miedo a equivocarse”.

Según este documento de preparación, “los jóvenes a menudo sienten desconfianza, indiferencia o indignación hacia las instituciones” y entre ellas la Iglesia, pues “la querrían más cercana a la gente, más atenta a los problemas sociales, pero no dan por sentado que esto ocurra de inmediato”.

En el documento se pide a la Iglesia que se dé espacio “a la novedad” y a “ser audaces” para acercarse a los jóvenes.

En este sentido, habla de la necesidad de estudiar los “nuevos medios de comunicación, que sobre todo para las jóvenes generaciones se han convertido realmente en un lugar de vida” y de las “muchas oportunidades inéditas que ofrecen”, pero también de sus peligros, entre ellos el ciberacoso, los juegos de azar, la pornografía o la manipulación ideológica.

Otro punto será el del lenguaje pues, reconocen, “nos damos cuenta de que entre el lenguaje eclesial y el de los jóvenes se abre un espacio difícil de colmar”.

“Soñamos con una Iglesia que sepa dejar espacios al mundo juvenil y a sus lenguajes, apreciando y valorando la creatividad y los talentos”, añaden.

Otra de las novedades del cuestionario a las diócesis es que, además de las 60 preguntas generales, se han realizado algunas específicas por áreas geográficas.

En América se preguntará: “¿De qué modo vuestras comunidades se hacen cargo de los jóvenes que experimentan situaciones de violencia extrema (guerrillas, bandas, cárcel, drogodependencia, matrimonios forzados) y los acompañan a lo largo de trayectorias de vida?”.

Mientras que en Europa se preguntará: “¿Cómo ayudáis a los jóvenes a mirar hacia el futuro con confianza y esperanza a partir de la riqueza de la memoria cristiana de Europa?” o “si se sienten descartados y rechazados por el sistema político”. EFE