La importancia de no olvidar la voz de Monseñor Romero o Alaíde Foppa

Macarena Soto

Madrid, 29 oct (EFE).- Se escuchan aplausos que interrumpen a Monseñor Romero días antes de su muerte, cuando “ruega” y “ordena” que la dictadura salvadoreña cese “la represión” contra la población campesina.

Es uno de los audios que la Fonoteca de México comparte en su archivo Joyas de Iberoamérica y donde también se puede escuchar cómo la feminista guatemalteca Alaíde Foppa hace un repaso histórico de la situación de las mujeres por su día internacional en 1976 o el dictador paraguayo Alfredo Stroessner hace una oda a la paz.

“La Iglesia no puede quedarse callada ante tanta abominación, queremos que el Gobierno tome en serio, de nada valen las reformas si van teñidas con tanta sangre. Les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios cesen la represión”, anuncia Romero en el archivo.

Ocho días después, Romero veía la muerte por un ataque de un ultraderechista que puso fin a la vida de uno de los mayores defensores de la paz y los Derechos Humanos en su país.

600.000 AUDIOS, EL PATRIMONIO MÁS FRÁGIL

En un edificio del siglo XVIII llamado Casa Alvarado por la leyenda que cuenta que en ella habitó el conquistador español Pedro de Alvarado, reposan casi 600.000 documentos sonoros, “el patrimonio más frágil de todos” según cuenta a Efe el director de la Fonoteca mexicana, Pável Granados.

“Tenemos cada vez más conciencia por este tipo de patrimonio, pero es el más frágil que existe”, advierte el también presidente del programa de cooperación iberoamericana Ibermemoria sonora y audiovisual, uno de los programas de cooperación de la Secretaría General Iberoamericana, que estos días celebra la Semana de la Cooperación Iberoamericana.

Granados tiene los números claros en la mente y asegura que, al menos en los países sudamericanos, se ha perdido ya “un 60% de la información sonora y audiovisual” y a este ritmo “solo se conservará el 17% de lo que tenemos hoy”.

“Es realmente importante preservar nuestros archivos sonoros y deberíamos hacerlo mucho más y mejor”, asevera reconociendo la dificultad para conservar unos documentos cuyos soportes, como un CD o un archivo digital, “son también muy frágiles”.

Un patrimonio que depende de “cintas y discos que se deterioran” con una evolución digital que parece tener fecha de caducidad: “confiábamos mucho en el CD y hoy hay que hacer migración a otro tipo de soporte, una migración que tendremos que hacer en menos de cinco años”.

DIGITALIZAR PARA NO PERDER LA VOZ DE STROESSNER

En los años sesenta, unos años después de liderar un golpe de Estado en Paraguay (1954), el dictador Alfredo Stroessner aseguraba que su gobierno y el pueblo paraguayo se mantenían “unidos dentro de un régimen institucional de paz orgánica y fecunda”.

En otra de las “joyas” iberoamericanas alojadas en la Fonoteca, se escucha al militar -al que se le asignan 100.000 víctimas indirectas de la represión y miles de paraguayos obligados al exilio- asegurar: “nuestro amor a la paz equivale tanto como nuestro amor a la justicia y a la libertad”

“Amamos la paz como base esencial de la democracia, no puede haber democracia donde la paz ha sido postergada de antemano, que solamente puede nacer y vivir la democracia donde la paz se ha erigido en el primer pensamiento como puntal de toda convivencia armónica y social”, pronuncia el dictador.

Un mensaje contradictorio con su acción en el gobierno que podría perderse si no se llevan a cabo las acciones necesarias, que pasan en su mayoría por la digitalización.

Preservar este patrimonio implica, según Granados, conservarlos físicamente y digitalizarlos ya a marchas forzadas debido a que hay muchos aparatos de reproducción tradicionales que ya no fabrican. Un trabajo que a veces pasa por procesos sencillos, pero que sin financiación se hacen cuesta arriba.

“Cuando cumple 140 años un archivo se convierte en acervo sonoro, pero tenemos que unirnos para saber donde están los acervos iberoamericanos y con Ibermemoria estamos haciendo llamado para que los países puedan unirse a esta búsqueda”, cuenta el mexicano.

En ese sentido, Granados revela que en Iberoamérica “hay muchos países que no cuentan con fonotecas nacionales” pero expone que México quiere “compartir su experiencia para que otros países no tengan que empezar de cero”.

42 “JOYAS” DE LA INTRAHISTORIA IBEROAMERICANA

El catálogo de las joyas iberoamericanas intenta completar el mapa de la región formada por 22 países, los 19 de América Latina, España, Portugal y Andorra.

El colombiano Gabriel García Márquez recitando sus “Cien años de soledad”, el cineasta español Luis Buñuel explicando sus técnicas fotográficas, la cantante brasileña Elis Regina en un concierto en Ciudad de México o el literato chileno Nicanor Parra siendo entrevistado en el exilio son algunos de los archivos.

“El repositorio de las joyas va a aumentar, tenemos el proyecto de tener las voces de escritores de Iberoamérica, ya nos mandaron de Chile, Uruguay, Colombia, México o España para tener las voces de algunos de nuestros personajes mas importantes de la literatura”, expone el presidente de Ibermemoria Sonora.

Granados, considerado un referente en esta materia y quien afirma que se tardaría entorno a cien años en escuchar todo el acervo presente en la Fonoteca mexicana, recuerda con especial cariño la voz de Gabriela Mistral registrada en uno de los documentos.

“Parece que la tienes frente a ti, casi ves cómo habla, cómo pasa las páginas, cómo se equivoca y se retracta, casi la puedes tocar”, narra apasionado.

Y es que él tiene claro el objetivo del acervo sonoro iberoamericano: “se trata de crear hermandad con los fondos sonoros de toda América Latina, somos tierra de grandes documentalistas, de artistas, de escritores… tenemos que trasmitir esta belleza de Iberoamérica”, apostilla. EFE