La mantarraya gigante, el “diamante negro” del Archipiélago de Revillagigedo

Ivette Mota

México, 3 feb (EFE).- La mantarraya gigante, conocida como “diamante negro” por su forma y color, es desde hace varios años uno de los principales atractivos turísticos que se han puesto de moda en el Archipiélago de Revillagigedo, en México.

“Se estima que casi el 50 % del turismo que visita Revillagigedo es para ver y nadar con las mantarrayas”, dijo en entrevista con Efe el biólogo marino Isaí Domínguez Guerrero, miembro de la organización civil N-Gen.

Los “diamantes negros” pertenecen al grupo de las rayas y es la especie de este grupo más grande del mundo, llegando a medir hasta 7 metros de aleta a aleta, explicó el especialista de la Nueva Generación de Investigadores del Desierto Sonorense.

Estas mantarrayas tienen cuerpos aplanados, silueta similar a un diamante y son de color negro con manchas blancas, lo que las hace únicas y atractivas para los visitantes aun cuando el viaje sea mayor a 24 horas para llegar hasta las islas Revillagigedo.

El archipiélago, nombrado recientemente Parque Nacional, está formado por cuatro islas localizadas a 400 kilómetros de Cabo San Lucas, Baja California Sur, y son las más remotas del territorio mexicano. Ahí se pueden ver durante todo el año, principalmente en esta época invernal”, señaló.

Esta especie marina vive en mares tropicales y templados de todo el mundo, en aguas poco profundas, cerca de la costa y ligada a arrecifes, en donde se alimenta de plancton, calamares y peces pequeños.

“No son especies migratorias; sin embargo, se conocen algunos movimientos”, explicó el biólogo marino. En México, las mantarrayas gigantes también se pueden observar en las costas de Nayarit o Jalisco.

Esta matarraya es muy atractiva para los turistas, a pesar de su extraña apariencia y naturaleza misteriosa, ya que tiene una gran inteligencia y sobre todo empatía por los buzos.

Domínguez detalló que “a las mantarrayas les gusta la presencia de los buzos, las burbujas que salen de los tanques de oxígeno les hacen cosquillas y eso les gusta, son muy amigables y es una gran experiencia de nadar con ellas”.

Son muy longevas, ya que pueden vivir hasta 50 años, y cada una a lo largo de su vida puede generar hasta 1 millón de dólares derivado de los servicios turísticos, señaló.

Según datos de la revista Biodiversitas, los viajes de buceo turístico al Archipiélago de Revillagigedo generan una beneficio de cerca de 14 millones de dólares al año.

A pesar de tener un potencial económico tan grande en la industria del turismo tiene una gran presión pesquera en diversas partes del mundo, existe una gran demanda por sus branquias y carne (consumida en China principalmente).

Esta especie es “vulnerable”, según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

“En México, la protege la Norma Oficial 029 que regula la pesca responsable de tiburones y rayas. Tiene veda permanente, su pesca y comercio están prohibidos”, recordó Domínguez.

A pesar de ello, la mantarraya gigante está amenazada por el desconocimiento (se cree que tienen aguijón venenoso en la cola y esto es falso), por la pesca incidental con las redes de arrastre de los barcos y el turismo de alto impacto, que puede afectar el comportamiento de la especie, alertó.

Puede ser un gran atractivo turístico siempre que haya planes de manejo adecuado y un turismo controlado, destacó el especialista.

“En Revillagigedo, a pesar de ser un santuario, no hay autoridades vigilando constantemente, no sabemos en realidad qué tanto está afectando la presencia de los buzos ni cuál es “la capacidad de carga” para el turismo”, enfatizó.

“El turismo relacionado con el nado con mantarrayas es relativamente nuevo en la zona de Revillagigedo, se tienen datos que se ha triplicado el número de visitantes, y es muy buen momento para empezar a regularlo”, finalizó el biólogo. EFE