La Navidad ecuatoriana, entre el Black Friday y el temor a una desaceleración

Elías L. Benarroch

Quito, 8 dic (EFE).- Afectados por los rumores de un rescate financiero y los temores a una desaceleración en 2019, los comerciantes quiteños reciben la Navidad con el temor a un “Grinch” que les apague su principal época de ingresos del año.

A pesar de que algunos establecimientos engalanaron sus escaparates desde hace dos meses, son muchos los comerciantes que aseguran verse afectados por la alicaída situación de la economía y la competencia comercial, que llega, como ese monstruo verde de la película, a chafarles la fiesta.

La realidad contrasta con las estadísticas de la Cámara de Comercio de Quito que apuntan claramente a que este año va a haber un crecimiento en las ventas, incluso de cara al período navideño.

“Por ahora vemos crecimiento. Esperamos este diciembre entre un 7 y un 10 por ciento más de ventas comparado al diciembre anterior”, aseguró a Efe Luis Naranjo, jefe de Análisis Económico de la Cámara de Comercio capitalina.

Explicó que desde 2014, año de máximo crecimiento por el precio del petróleo, se vivía una caída de la que el mercado ecuatoriano solo se recuperó en 2017, impulso que se sigue sintiendo.

A mitad del año pasado el Gobierno rebajó el IVA en dos puntos porcentuales y eliminó salvaguardas aduaneras, lo que dio un empuje a la economía.

“También entró con fuerza el Black Friday”, recuerda este economista al apuntar a un cambio en las costumbres de consumo, y es que el año pasado los ecuatorianos compraron más en noviembre (+14 %) que en diciembre (+9 %).

En ese sentido, puede ser que este 2018 se produzca un fenómeno similar, y que muchos hayan comprado parte de sus regalos a finales de noviembre.

“Hay compras navideñas en Black Friday, pero es imposible saber el porcentaje”, aseguró a Efe Gabriel Juncal, relaciones públicas de la cadena ETA Fashion, una de las principales del país en moda para toda la familia y hogar.

Si bien no hay aún datos estadísticos que indiquen la tendencia esta Navidad, el verdadero empujón se espera a partir del lunes, una vez terminadas las fiestas de la fundación de la ciudad de Quito.

En ámbito nacional la economía se ha visto lastrada por los rumores de que Ecuador pudiera pedir un rescate financiero para hacer frente a su abultada deuda, tras un año en el que los indicadores de crecimiento han sido rebajados por la reducción del precio del petróleo, su principal producto de exportación.

En este contexto, Cecilia Vela, de 59 años y que tiene un pequeño puesto navideño en el popular parque de la Carolina, expresa su preocupación por la competencia de la industria china.

“Los precios que esos almacenes (chinos) ofrecen sí son bajos”, se queja antes de aclarar que se debe a que los productos “no son de buena calidad”.

Con cuatro décadas en el parque, Cecilia abre su pequeño quiosco navideño a las nueve de la mañana y cierra, sin mucho éxito, a las nueve de la noche.

Achaca la escasa venta de estos días a que, hace dos años, el Municipio les cambió la ubicación de los puestos debido a la construcción del metro de Quito.

“Tenemos al día tres ventas y los sábados y domingos un poquito más pero aquí pasa botado”, lamentó la vendedora.

Grandes carteles de ofertas de hasta el 50 %, e incluso “liquidación”, proliferan desde hace semanas en muchos de los comercios, aunque nadie sabe realmente si los colocan para convencer al comprador de que entre.

“Es una forma de atraer al comprador, probablemente los hayan dejado desde el último Black Friday”, dice con sorna Paul Torres mientras deambula por el Centro Comercial Iñaquito.

Su familia compró buena parte de los regalos de Navidad ese fin de semana de ofertas a finales de noviembre, “cuando realmente los precios estaban mucho más baratos”.

Una de las peculiaridades de estas fechas es la introducción de fórmulas de pago de hasta 18 meses, en algunos casos incluso con moras de otros cuatro.

Ropa, tecnología y juguetes son los productos preferidos para estas fiestas por el comprador ecuatoriano, que no descarta que en 2019 tenga que volver a apretarse el cinturón.

A la espera de los resultados sobre la dirección del mercado, Naranjo vaticina que el año que viene sí podría sentirse la desaceleración, porque entrarán en vigor los ajustes y recortes aprobados por el Gobierno. EFE