La oposición turca debate su papel en un Parlamento con escaso poder

El Comercio Perú

Estambul, 26 jun (EFE).- La victoria del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en las elecciones presidenciales del domingo pasado ha obligado a la oposición turca a replantearse sus alianzas y estrategias en un Parlamento que tendrá poca influencia en los destinos del país y hoy, apenas dos días tras las elecciones, ha dejado entrever primeras fisuras en los partidos.

El líder de la oposición turca, Kemal Kiliçdaroglu, jefe del socialdemócrata Partido Republicano del Pueblo (CHP), marcó hoy el tono al negarse a felicitar a Erdogan por su victoria, lograda con más del 52 % de los votos.

“No se puede felicitar a una persona que no cree en la democracia. No se puede felicitar a alguien que nombra a los jueces siendo líder de partido. ¿Cómo podría felicitar yo a un dictador?”, dijo Kiliçdaroglu en una rueda de prensa en Ankara.

No solo marcó distancia con Erdogan sino también con el propio candidato presidencial del CHP, Muharrem Ince, considerado como la principal esperanza para una eventual segunda vuelta electora, que la final no se produjo.

Ince asumió este lunes su derrota y prometió llamar a Erdogan para felicitarle, aunque al mismo tiempo subrayó las injusticias sufridas durante la campaña y denunció que Turquía ahora “se encuentra bajo el régimen de un solo hombre”.

Por su parte, Kiliçdaroglu desmintió hoy los rumores que apuntaban a una posible dimisión, alentados por el hecho de que el CHP bajó en estas elecciones de su 25 por ciento habitual al 22,5 %, mientras que Ince obtuvo más del 30,6 %.

Ince, quien ya fue candidato a la jefatura del partido en 2014 y en febrero pasado, conseguido “electrizar” a los potenciales votantes del CHP con un estilo muy distinto al de Kiliçdaroglu, con una imagen de burócrata honrado pero poco carismático.

Tras la intervención de su jefe, Ince anunció que iba a recorrer las 81 provincias del país para agradecer a los votantes su confianza, en un gesto que algunos analistas interpretan como un intento de afianzar su popularidad.

La prensa turca analiza hoy la bajada del voto del CHP por dos factores: por una parte, el propio Ince animó a sus seguidores a votar al izquierdista Partido Democrático de los Pueblos (HDP), que defiende los derechos de la minoría kurda, para garantizar que esta formación superase el umbral del 10 % para entrar al Parlamento.

Con un HDP en el Parlamento el gobernante partido islamista Justicia y Desarrollo (AKP) con dispone de una mayoría absoluta.

Por otra parte, el ala más nacionalista del CHP parece haberse pasado al recién fundado Partido IYI, creado en otoño pasado como escisión del derechista Movimiento de Acción Nacionalista (MHP), pero con un mensaje más centrista.

La dirigente del IYI, Meral Aksener, también compareció hoy ante la prensa para anunciar su intención de continuar en la política, a pesar de haber logrado solo un 7,3 % de los votos en las presidenciales.

Aksener subrayó que su partido obtuvo el 10 % -necesario para entrar en el Parlamento- y 43 diputados, algo que describió como todo un éxito para un partido “que no ha recibido del Estado ni una lira” para su campaña.

El AKP bajó con su 42 % siete puntos porcentuales con respecto al resultado de noviembre de 2015, y ha perdido la mayoría absoluta en el Parlamento.

Sin embargo, podrá seguir legislando cómodamente gracias al apoyo de su socio de coalición, el MHP, que se mantuvo estable en el 11 %, pese a una campaña electoral muy modesta y pese a que las encuestas vaticinaban un descalabro.

Con un total de 344 escaños, la coalición entre AKP y MHP está, no obstante, lejos de los dos tercios del hemiciclo que permiten aprobar una nueva reforma constitucional y ni siquiera llega a los 360 exigidos para convocar un referéndum.

Los analistas turcos temen que para sus iniciativas legislativas, Erdogan será ahora rehén del ideario ultranacionalista de Devlet Bahéli, líder del MHP cuyo respaldo al AKP ha sido vital en el último año.

Pero queda por ver aún el papel del Parlamento en la nueva Turquía, en la que todo el poder ejecutivo se concentra en manos del presidente.

Se prevé que Erdogan jurará el cargo el próximo 8 de julio o poco después, y que en un plazo breve nombrará un gabinete que se compondrá de varios vicepresidentes, 16 ministros y varios consejos y departamentos específicos.

En este nuevo sistema, los ministros no pueden ser parlamentarios por lo que, salvo que alguno de los diputados devuelvan su acta, el Ejecutivo se formará totalmente al margen del hemiciclo. EFE