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La violencia en región brasileña con paro policial cede pero continúa alta

Brasilia, 25 feb (EFE).- La situación de inseguridad que vive el estado brasileño de Ceará por causa de una huelga policial comienza a ceder, pero aún se mantenía alta este martes, lo cual no impidió que miles de personas se volcaran a la fiesta popular del Carnaval.

Según un boletín divulgado este martes por las autoridades de Ceará, situado en el norte de Brasil, en las últimas 24 horas han sido asesinadas 23 personas, con lo que el número de muertes en los seis días que lleva en huelga la Policía Militarizada llegó a 170.

La violencia cedió desde que, durante el fin de semana, empezaron a actuar en las ciudades más afectadas por la huelga tanto efectivos del Ejército como de la Fuerza Nacional de Seguridad, un cuerpo de élite enviado a la región por el Gobierno de Jair Bolsonaro.

La inseguridad alcanzó su pico el pasado viernes, cuando en solo 24 horas se registraron 37 asesinatos, frente a una media que no supera las diez muertes por día en incidentes violentos.

El paro de los policías militarizados, que son responsables de patrullar las calles y tienen prohibido por ley declararse en huelga por su estatus castrense, ha llevado a las autoridades de Ceará a reforzar esas tareas con miembros de otros cuerpos de seguridad.

Aún cuando una decena de ciudades de Ceará ha cancelado la fiesta de Carnaval pues no podían garantizar la seguridad, en muchas otras zonas del estado la juerga en la calle no se ha detenido.

Eso ha ocurrido hasta en la capital regional, Fortaleza, uno de los principales polos turísticos del noreste de Brasil, donde varias decenas de bandas han tomado las calles durante los últimos días y seguían con la juerga este martes.

Este lunes, el ministro de Defensa, Fernando Azevedo e Silva; de Justicia, Sergio Moro; y el abogado general del Estado, André Luiz Mendonça, viajaron a Fortaleza para acompañar los trabajos de las Fuerzas Armadas en la región.

Sobrevolaron en un helicóptero la zona y luego se reunieron con el gobernador de Ceará, Camilo Santana, tras lo cual el ministro de Justicia consideró que la crisis estaba siendo controlada en forma gradual.

Uno de los momentos de más tensión vivido en los últimos días fue cuando el senador laborista Cid Gomes recibió dos disparos en el pecho en la ciudad de Sobral, en el interior del estado.

El parlamentario, del Partido Democrático Laborista (PDT), fue tiroteado el miércoles pasado mientras conducía una retroexcavadora, con la que intentó romper un bloqueo realizado por supuestos agentes encapuchados a las puertas de un batallón policial.

Recibió el alta este lunes, pese a que los exámenes confirmaron la existencia de dos proyectiles en el interior de su cuerpo, uno al lado de una costilla y otro fragmento en el pulmón izquierdo, que los médicos han decidido no retirar por el momento.

Brasil vivió un episodio similar en 2017, cuando los policías militarizados del estado de Espírito Santo (sureste) estuvieron en huelga durante 21 días, igualmente para demandar mejores condiciones labores y un aumento salarial.

Entonces, el paro de los agentes provocó también en su primera semana una inusual ola de violencia, con cerca de 150 muertos, y que cesó tras la intervención de la Fuerza Nacional de Seguridad. EFE

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