“La Visita de los 7 Ángeles” – Historias y Leyendas Sobrenaturales en Durango

Por: José Óscar Bustamante Ponce

La siguiente historia sobrenatural se registró en el año 2014, en nuestra ciudad capital de Durango, específicamente en el fraccionamiento San Juan, ubicado cerca del seminario mayor. Es ahí donde en una casa habitada por una familia de apellido  Cabrera, conformada en ese tiempo por 4 miembros, los padres Raúl y Brenda de 34 y 35 años y sus dos hijos Andrea de 8 años e Ian de 5, además de un perrito  de la raza golden retriever, se vieron inmersos en una serie de hechos inexplicables.

La historia comienza con una llamada telefónica un sábado aproximadamente a las 10:00 a.m. a Brenda, quien al igual que su esposo nació en un hogar católico, dicha llamada era de una amiga de ella de nombre Sandra, quien además de saludarla le pidió un favor muy peculiar, solicitándole que abriera las puertas de su casa y diera la bienvenida a los 7 ángeles, pues le darían prosperidad a su familia, también le pidió que como parte del ritual les pusiera una manzana y un vaso de agua para que se alimentaran y bebieran y como última petición le dijo que se pusiera en la puerta  y que les diera la bienvenida,  pues ella se los enviaba de todo corazón y con la mejor de las intenciones, a todo lo anterior y con mucha fe accedió Brenda, quien se sintió emocionada con la idea de recibir en casa a los 7 ángeles y en compañía de sus dos hijos cumplió con esa consigna.

En el transcurso de la tarde Raúl llegó del trabajo y su esposa le platicó lo sucedido, a lo que Raúl no puso mucha atención y continuaron su tarde en compañía de sus hijos y mascota, viendo T.V. y disfrutando en familia. No esperaban que esa misma noche comenzarían a pasar cosas inexplicables, pues al estar todos en el comedor y mientras hacían la bendición de los alimentos, el vaso de agua que previamente había puesto Brenda para recibir a los ángeles cayó de manera súbita y sin explicación alguna de la pequeña mesa en la que se encontraba, no se le dio mucha importancia a lo acontecido y terminaron su día de manera normal, no sin antes reponer con otro vaso de agua.

Los días comenzaron a transcurrir y con las actividades escolares de los niños y laborales de los padres, el tiempo que como familia pasaban en casa era poco pues regularmente llegaban después de las 7:00 p.m. y fue el siguiente fin de semana a 8 días de haber recibido simbólicamente a los ángeles cuando el pequeño Ian de 5 añitos enfermó, sufrió toda la noche de fiebre y fue llevado a la clínica La Paz, donde intentaron bajarle la temperatura mediante medicamento y después de batallar por más de 5 horas lo lograron, el médico dijo que se trataba de una infección en la garganta y ordenó estudios para descartar la ya conocida influenza, al llegar un nuevo día el niño se recuperó de manera considerable casi total, lo cual parecía algo raro, dada la condición de la noche anterior, sin embargo el hecho de verlo mejor los alegraba a todos como familia y tomaron algunas precauciones para evitar las enfermedades virales y aminorar las infecciones.

Dos días después y mientras Ian ya se había recuperado, en casa comenzaron un sinnúmero de ruidos extraños; cuentan los protagonistas de esta historia que escuchaban un ruido similar a un gruñido de algún animal salvaje mientras estaban durmiendo, era tan fuerte que los despertaba y lo peor es que salía de la habitación de los niños, lo que los alarmaba y corrían a observar a sus hijos, quienes se encontraban dormidos como si nada hubiera pasado, también era común escuchar un estruendo como si los trastes cayeran, ir a la cocina y encontrar todo en su lugar, una tarde mientras se disponían a salir a un paseo, una fotografía del día de su boda golpeó una mesa de centro después de caer de la pared donde se encontraba, quebrándose el marco y cristal, y a decir de los protagonistas de esta historia no había razón alguna para que cayera, este acontecimiento les hizo pensar que algo los estaba atacando, pues ya no solo eran ruidos extraños, sino cosas que inexplicablemente caían, para colmo esa misma noche Ian empezó nuevamente con la fiebre incesante y la desesperación empezaba a hacer presa a sus padres, quienes al recordar que habían abierto la puerta a los 7 ángeles recurrieron en oración a ellos sin obtener respuesta alguna ni ver mejoría, fueron alrededor de 4 semanas de fiebres constantes para el pequeño y de ruidos extraños, que por un lado los hacían pensar en primeramente la medicina tradicional y después de varios médicos que vieron al pequeño, finalmente uno de ellos dio un diagnóstico posible, sobre la condición extraña de fiebres nocturnas que sufría Ian, el medico dijo que era posible que se tratara de la enfermedad del Lyme, la cual se origina por el piquete de una garrapata y que ocasiona fiebre alta entre otras complicaciones además de que el hecho de tener un perro de mascota hacía que la idea no fuera descabellada, inmediatamente hicieron lo necesario para confirmar el diagnóstico mediante estudios de sangre y análisis de un especialista los cuales salieron negativos, y las fiebres seguían siendo un misterio, mientras esto pasaba en la casa los ruidos extraños y las cosas sobrenaturales continuaban cada vez con mayor fuerza y frecuencia. También existía un olor muy raro y desagradable por toda la casa, las visitas que por algún motivo llegaban en esos días lo podían percibir y más de una persona les advirtió que quizá había una fuga o algún daño en las tuberías de la casa, dicen Raúl y Brenda que el olor se asemejaba a comida descompuesta, pero que después de un tiempo lo dejaron ellos de percibir quizá ya se habían familiarizado con él, y que a pesar de limpiar de manera minuciosa no podían erradicarlo.

Resaltando un día en el que al llegar a casa Raúl se sentó a meditar sobre la situación que los aquejaba como familia pues ya estaban desesperados, de pronto sintió que alguien tocó su hombro al mismo tiempo que se le erizo la piel, ese día nadie más se encontraba en casa, Raúl asustado salió corriendo  y llegó  hasta el hogar de sus padres  a contarles, los cuales les aconsejaron dejar la casa por unos días, a lo que Raúl y Brenda accedieron más por el miedo que otra cosa.

Justo dos días después un predicador católico daría un retiro espiritual en Durango y Raúl y Brenda fueron invitados, decidieron asistir y cuál fue su sorpresa que en dicho retiro la temática abordaba situaciones del tipo sobrenatural, por lo que decidieron acercarse al predicador y contarle lo sucedido, el predicador los escuchó con calma y con Biblia en la mano les explicó que los ángeles recibidos en el ritual simbólico sí habían llegado y habían entrado, y que de hecho eran ellos los causantes de todo lo acontecido, Brenda incrédula lo llenaba de cuestionamientos, pues para ella haberlos recibido debería ser objeto de bendiciones y no maldiciones, el predicador de apellido Echeverry les explicó la naturaleza de estos seres celestiales, comenzando por decirles que Lucifer significa portador de luz y que su naturaleza e inteligencia está por encima de la nuestra, por eso es el maestro del engaño, entrando de manera sutil mezclándose entre nuestras creencias cristianas con cosas que parecen buenas, este era el caso de aquel recibimiento simbólico de ángeles, los cuales en efecto eran ángeles, pero de naturaleza caída, ángeles que habían sido arrastrados por Lucifer y que estaban para su servicio, eso explicaba la manzana símbolo del pecado original y el vaso con agua solicitados para recibir a los ángeles, concluyó diciendo que los ángeles al ser seres espirituales no beben ni comen, por lo que no es necesario ponérselos.

Finalmente les pidió que hicieran mucha oración en voz alta, y que llevaran a cabo un Rosario diario, además de poner los símbolos de nuestra fe católica visibles, la cruz, el Rosario, el cirio, etc. Lo anterior fue hecho al pie de la letra por esta familia y de manera inmediata las cosas mejoraron, Ian recuperó su salud, nunca más volvió la fiebre y hasta la fecha es un misterio aquel mal que lo aquejaba, pues nunca se le comprobó alguna enfermedad o padecimiento, mientras que los ruidos y cosas sobrenaturales dejaron de acontecer, describen Raúl y  Brenda que desde entonces son precavidos en aquellas cosas que parecen de Dios y atribuyen lo acontecido a los 7 ángeles caídos que involuntariamente recibieron en su hogar.