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Latinoamérica y sus “dolores” centraron el viacrucis con el papa en la JMJ


Panamá, 26 ene (EFE).- Representantes de los países de Latinoamérica, junto con Puerto Rico y Estados Unidos, fueron los encargados de llevar la cruz y hablar de los “dolores” de la región, durante las 14 estaciones del viacrucis en el que participó el papa Francisco durante la Jornada Mundial de la Juventud, en Panamá.

En el viacrucis, celebrado en la Cinta Costera de la ciudad de Panamá, ante 400.000 personas, según la organización, se reflexionó y rezó por temas que afectan a Centroamérica como la inmigración, la violencia sobre las mujeres, el rechazo a los indígenas o las catástrofes naturales.

Las reflexiones fueron escritas por la directora de la Pastoral de la Arquidiócesis de Panamá, la hermana Rosemary Castañeda.

Ante la atenta mirada del papa Francisco, cada estación estuvo presentada por un país latinoamericano y sus representantes, quienes leyeron las reflexiones al tiempo que portaban la cruz, todo ello acompañado por las coreografías de bailarinas vestidas de blanco y música.

La primera estación estuvo a cargo de Honduras que se encargó de la meditación sobre la “vocación y discernimiento” y Cuba tocó el ecumenismo, mientras que la Iglesia de los mártires estuvo a cargo de El Salvador.

Los representantes de Guatemala hablaron de los pueblos indígenas “negados y olvidados” y desde Costa Rica se lamentó que “nuestro planeta, nuestra casa, no puede ser víctima de la indiferencia ni de la autosuficiencia humana”.

Desde Venezuela llegó la denuncia de “la brutalidad a quienes, no sólo lo han perdido todo, sino que también sienten cómo se cierran fronteras y puertas, cómo las líneas que limitan los países se están coronando de espinas punzantes que amenazan, desprecian y rechazan a tantos hermanos”.

Haítí, por su parte, se ocupó de leer la oración por las víctimas de los desastres naturales y por las “situaciones de injusticia que viven los niños y los jóvenes” en países de América Latina y el Caribe”.

Del tema de los jóvenes y la esperanza se encargó Brasil y se pidió “por los que se sienten derrotados por falta de amor y falta de oportunidades”.

Jóvenes de República Dominicana hablaron de “las mujeres que sufren discriminación de género, desigualdad, prejuicio” y por aquellas “que luchan en las tinieblas del abuso, de la pobreza, la soledad, la violencia, la trata, la esclavitud”.

Colombia enarboló la “reconciliación y la paz” y pidieron por la defensa “de los Derechos Humanos tan profanados y tan mancillados en nuestra dolorosa historia”.

La “corrupción” estuvo a cargo de Puerto Rico y los jóvenes de Estados Unidos hablaron de las madres y se suplicó para que “no seamos sordos al grito de los pobres, que el sufrimiento de los enfermos y de los oprimidos no nos encuentre distraídos”.

El terrorismo y los asesinatos fueron los temas que México desarrolló y se rezó por “la vida de muchos jóvenes que atraviesan valles oscuros; jóvenes cuyas vidas están en peligro, jóvenes que son acosados violentamente”.

Mientras que el tema del aborto fue para Nicaragua y Panamá se ocupó de las misiones para convencer “al mundo de una fe que transforma, de la esperanza que hace surgir la humanidad del dolor del pecado y de la muerte”. EFE

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