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Leche materna es un antídoto natural para prevenir enfermedades: ISSSTE

Mónica Montes Escalier, Encargada de la Delegación del ISSSTE, alertó sobre la disminución de la lactancia materna entre las mujeres mexicanas lo cual deja desprotegido a los menores ya que su consumo exclusivo durante los primero seis meses de vida y de manera complementaria hasta los dos años, es un antídoto natural, para prevenir sobrepeso, obesidad, diabetes mellitus y enfermedades cardiovasculares a largo plazo.

Coincidió con las afirmaciones del Director General del Instituto, Luis Antonio Ramírez Pineda, quien ha señalado que es primordial recuperar la sana práctica de la crianza al seno materno para prevenir males crónico-degenerativos y la obesidad en niños y adultos, que alcanza niveles preocupantes en el país.

En este sentido, la pediatra neonatóloga adscrita al ISSSTE, Perla Karina García May, subrayó que “los infantes amamantados reducen riesgo de enfermedades respiratorias en 70 por ciento, diarreicas en 60 por ciento y entre 15 y 20 por ciento leucemias agudas en la infancia”.

Señaló los factores que han contribuido a inhibir la crianza de los bebés al seno materno, tales como los estilos de vida actuales, la incorporación de la mujer a la población económicamente activa, falta de una buena técnica, falsos mitos y la disposición comercial de múltiples sucedáneos.

La especialista del ISSSTE explicó que “la leche humana contiene nutrientes y hormonas como la leptina que regulan la saciedad del bebé y este ingiere justo lo que su cuerpo necesita; por el contrario, cuando se le alimenta con sucedáneo o fórmula se le sobrealimenta y se genera la formación de más adipocitos, lo que provoca que cambie su composición corporal disminuyendo músculo y aumentando grasa”.

La leche materna, remarcó, “es un tejido vivo, contiene células, anticuerpos (principalmente inmunoglobulinas), factores de transferencia, aparte de nutrientes como grasas, proteínas y carbohidratos, y micronutrientes como vitaminas y minerales”.

Además, las madres que alimentan de su seno a sus hijos reciben múltiples beneficios: fortalecen la relación afectiva con su bebé, les ayuda a perder el peso que ganaron durante el embarazo, abaten el riesgo de padecer osteoporosis, cáncer de seno y ovario.