Lenguas autóctonas, puente entre católicos mesoamericanos y Papa

lenguas2aSan Cristóbal de las Casas, Chis., 25 Ene (Notimex) Las lenguas indígenas mantienen, en pleno Siglo XXI, un papel importante en la sociedad chiapaneca al grado que los feligreses católicos mesoamericanos utilizarán cinco de ellas en su encuentro con el Papa Francisco en esta ciudad, el 15 de febrero.

Las lenguas Tsotsil, Tseltal, Chol, Tojolabal y Zoque serán el lazo comunicante de ese encuentro eclesiástico que permitirá una nueva homilía de la máxima autoridad de la Iglesia Católica en Chiapas, luego de la oficiada por Juan Pablo II en 1990.

De hecho, las lenguas maternas más practicadas en Chiapas por pertenecer a los grupos lingüísticos mayoritarios, la tseltal y la tsostsil los sacerdotes de la diócesis de San Cristóbal de las Casas las emplean para oficiar misa o, bien, recurren a traductores para explicar el Evangelio, y laicos elebran la palabra divina.

En entrevista con Notimex, el indígena tseltal, alumno del octavo semestre de la Licenciatura de Lenguas de la Universidad Autónoma de Chiapas, Nicolás Encinos, afirmó que las lenguas representan la identidad de los pueblos.

En entrevista expuso que cada pueblo, comunidad, familia y persona que pertenece a estos grupos ejerce su derecho al uso de su lengua que evidencia que se trata de pueblos vivos, presentes, activos, que ejercen derechos y que enseñan su cosmovisión a las nuevas generaciones.

El tseltal celebró que el que el Papa Francisco vaya a usar estas lenguas en su visita del 15 de febrero a Chiapas, para enviar su mensaje a la población, a la que de esa manera mostrará la importancia de su lengua, de su uso y su conservación.

El universitario, originario de la comunidad de Nazareth, municipio de Ocosingo, sostuvo que él le ha entrado a la modernidad, pero no deja de usar su lengua materna, pues su lugar de origen, cercano a la cabecera es un sitio en el que él mismo imparte la enseñanza del tseltal.

Añadió que la lengua tseltal se habla en localidades del norte, en la región selva, en parte de los altos, mientras que la tsotsil tiene gran presencia.

La gente sabe que necesita aprender español para comunicarse, pero reconoce la importancia del uso de su lengua, que no es posible aceptar su desplazamiento, y por ello hay pastores bilingües que no necesitan traductores para hacerse entender en lengua indígena o en idioma español.

En entrevista aparte, el director general del Centro Estatal de Lengua, Arte y Literatura Indígena (Celali), Enrique Pérez López, explicó que los tsotsiles suman unas 450 mil personas en el estado, todas hablantes de su lengua materna, mientras que los tseltales 440 mil y de igual forma, conservan su lengua natal.

Esas cifras, aunadas a las de los otros 10 grupos étnicos que habitan en el estado, sumarían un millón 300 mil personas que aún conservan y tienen la costumbre de mantener viva su lengua nativa, pese a emplear otra como el español.

Los tsotsiles radican en la zona de los Altos de Chiapas, aunque por movimientos migratorios se localizan en la zona fronteriza, en la selva y zona norte, sobreviven de la agricultura, aunque han diversificado su actividad económica en la artesanía, y otros a los que les ha ido mejor incursionaron en el comercio y el transporte.

Pero una buena parte de la población tsotsil joven ha migrado a Estados Unidos, o al interior de la República Mexicana, debido a que la tierra ya no es suficiente y ya no alcanza para que la gente pueda vivir produciendo el campo.

Pérez López mencionó que la tierra se ha ido fragmentando porque la población ha ido incrementando, lo que ha orillado a que los jóvenes busquen alternativas y empleo.

En su opinión, el trabajo en el medio rural ya no es una opción para este sector de la población.

Añadió que las parcelas no rinden lo suficiente para vivir, y, en consecuencia, “los hermanos indígenas necesitan un cambio en la instrumentación de los proyectos gubernamentales, productivos y de desarrollo que estén basados no solo en el campo, sino en el aprendizaje de artes y oficios que diversifiquen su economía, ingresos, bienes y servicios, como el turismo sustentable”.

El investigador refirió que será necesario comenzar estos procesos de transformaciones con los pueblos y comunidades indígenas con todo un proceso de capacitación, de desarrollo de capacidades y de proyectos.

Hay indígenas tsotsiles que dejan de hablar la lengua obligados por la migración y se localizan en Tuxtla Gutiérrez, Comitán y otras ciudades, a donde han ido en busca de empleo, pero que se siguen sintiendo identificados con sus pueblos, recalcó.

Aclaró también que un tema pendiente de resolver y atenderse con urgencia es la calidad de la educación, en cuanto al uso de las lenguas en el proceso de la enseñanza aprendizaje y transmisión de los conocimientos lingüísticos propios de las comunidades.

Alertó que si no se logra que el patrimonio material y cultural de las comunidades indígenas forme parte del aprendizaje de la transmisión en las aulas, entonces habrá una paulatina pérdida de la identidad, que podría ser atribuible a la escuela.

También dijo que es en los grupos lingüísticos tsotsiles y tseltales donde más se han desarrollado trabajos literarios y de investigación, incluso de formación del desarrollo profesional de los jóvenes, que han concluido licenciatura, maestrías y doctorados.

Sin excluir a los choles, los zoques y tojolabales que mantienen un avance, destacó el progreso en los tsotsiles y tseltales en la formación académica, donde esos jóvenes buscan intensamente acceder a niveles superiores de instrucción.

Refirió que en su caso, los mames enfrentan un proceso de desplazamiento lingüístico, muchos riesgos y amenazas, pero las comunidades han generado estrategias propias de enseñanza en la región del Soconusco, como en los municipios de Unión Juárez y Cacahoatán.

En tanto, el avance en los grupos mochó o kakchikel es muy reducido y al respecto, el Celali ha elaborado un manual para el aprendizaje de su lengua materna, al igual que en la jacalteca, aunque los esfuerzos rinden poco fruto si las comunidades no sienten la necesidad de recuperar su lengua.

Así, agregó, tenemos a los chujes, canjobales, que son comunidades lingüistas asentadas en Chiapas a partir de 1982 tras la guerra en Guatemala, pero que ponen de relieve el problema de la disminución de la población hablante de su lengua.

Estimó que la gente que habla la lengua mochó ascendería a unas 150, todas mayores de edad que no están transmitiendo su lengua a las nuevas generaciones, mientras que los lacandones se localizan en la selva, conservando la mayoría de ellos su lengua.

Pérez López considera que una de las tareas principales es la sensibilización, para que las comunidades comprendan que su universo lingüístico y cultural es muy significativo para su propia vida, que si no hay un proceso de sensibilización por parte de ellos mismos, por muy buenas intenciones de las instituciones y de la sociedad civil, no se podrá lograr mucho.

Sostuvo que las comunidades deben ser la parte interesada en ocuparse de su patrimonio, de su lengua, son las que les toca decidir, si lo quieren recuperar o lo quieren dejar de hablar.

Es un poco duro escuchar esto porque bajo la influencia de medios de comunicación, situaciones económicas, políticas y sociales en las que las comunidades indígenas están inmersas ahora complican revertir los procesos, como el de pérdida lingüística, añadió.

No obstante, dijo que si llegasen a un diálogo, a la valoración y respeto del patrimonio, podría ser posible avanzar, pero será fundamental el acceso de las comunidades a los medios de comunicación, y lograr que sus lenguas se escuchen para que sean conocidas y permeen en las futuras generaciones.

En opinión del especialista, los pueblos indígenas han formado procesos de permanencia, regenerándose y eso, destacó, es lo que “tenemos que hacer como sociedad, reconocer esa diversidad cultural y lingüística, que nos da riqueza, sentido múltiple de seres humanos.

El reconocimiento a nuestra diversidad nos permitirá resolver muchos asuntos, resaltó.

Durante su visita a Chiapas el 15 de febrero, el Papa Francisco, en su mensaje leerá fragmentos en las dos lenguas maternas mayoritarias del estado, tseltal y tsotsil, en el evento de San Cristóbal de las Casas, donde habrá una gran presencia de indígenas.

Las lenguas maternas tseltal y tsotzil son las más habladas en el estado.

De los grupos lingüísticos del estado, los más numerosos son estos dos, que en conjunto suman una población aproximada de entre 900 mil personas a un millón aproximadamente, por ello el Sumo Pontífice los usará para dirigirse a los pueblos y comunidades de Chiapas.

En la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, se informó que se ha definido la logística para la llegada de familias de los pueblos y comunidades indígenas que cantarán, darán la bienvenida al Sumo Pontífice.