Letonia cumple dos meses sin Gobierno sin perspectivas de desbloqueo

Juris Kaža

Riga, 7 dic (EFE).- Los esfuerzos de Aldis Gobzems, del movimiento populista de centro-derecha “A quién pertenece el Estado” (KPVLV), para formar Gobierno en Letonia dos meses después de las elecciones parecen frustrarse y amenazan con una crisis política que puede desembocar en nuevos comicios.

Gobzems, un abogado que denunció a periodistas del sitio de investigación “Re:Baltica” por escribir un artículo crítico con el KPVLV, acaba de retirar su plan de gabinete entre cinco partidos y asegura que intentará otro de tecnócratas y expertos.

Aldis Gobzems expulsó de las conversaciones a un sexto partido, el centrista-liberal Desarrollo/Para (AP), por “llevar el virus de derribar gobiernos”, después de que su potencial candidato a primer ministro, Artis Pabriks, dijera que aquél no tendría tiempo de conseguir la necesaria aprobación de los servicios de seguridad.

La séptima formación clasificada en los comicios del pasado 6 de octubre, la socialdemócrata y prorrusa Harmony (S), ha sido excluida de las conversaciones por otras fuerzas, pese a haber logrado el mayor número de escaños (23) del Parlamento (Saeima, que tiene 100).

Hoy el partido liberal Nueva Unidad (JV), que había sido incluido en los contactos, anunció su retirada, lo que se conoció cuando Gobzems ya había dicho que renunciaba y que o bien tiene un Gobierno de “expertos” o bien pide al presidente del país, Raimonds Vejonis, que convoque nuevos comicios.

El mandatario fue criticado duramente por Juris Puce, otro líder de AP, quien dijo que Vejonis “ha dado una granada de mano a un mono”, al designar a Gobzems para intentar forma gabinete, y que ahora debe recuperarla.

El plan de Gobierno pentapartito de Gobzems ya había sido rechazado por el Nuevo Partido Conservador (JKP) cuyo líder, Janis Bordans, fracasó en formar Ejecutivo, tras ser designado en primer lugar por el presidente.

El JKP se negó categóricamente a estar en un Gobierno con la Unión de Verdes y Granjeros (ZZS), la formación del primer ministro saliente, Maris Kucinskis.

Al mismo tiempo, Gobzems se enfrentaba a una revuelta dentro del KPVLV como fundador, por parte del polémico parlamentario y exactor Artuss Kaimins, quien dijo que no apoyaría un gabinete que incluyera a la ZZS.

Alegó que la ZZS está bajo control de Aivars Lembergs, político y presunto oligarca de la ciudad portuaria de Ventspils, que se enfrenta a un proceso por supuesto blanqueo de dinero y otros delitos económicos.

Mientras tanto, un diario financiero publicó una entrevista con el expolítico y empresario Ainars Slesers, quien declaró que Gobzems tiene que ser a toda costa primer ministro y que cuenta con su total apoyo.

La entrevista pasaría inadvertida si no fuera porque las denuncias de Gobzems contra dos periodistas están dirigidas contra un artículo en el que se apuntaba a que el KPVLV está apoyado por Slesers, que tiene intereses empresariales en Rusia, y que se beneficiaría de una mejora de relaciones con ese país.

El artículo publicado en “Re:Baltica” aseguraba que el KPVLV podría participar en un eventual Gobierno prorruso, pero portavoces del partido afirmaron que no cooperarían con Slesers, después de haber rehusado pronunciarse sobre el empresario.

El próximo lunes vence el plazo que el presidente dio a Gobzems para que presentara un Ejecutivo que pueda reunir 51 votos en el Parlamento.

Si Gobzems fracasa, su siguiente opción puede ser Pabriks, del AP, un politólogo y exministro de Exteriores y Defensa en anteriores gobiernos y que representó a otros partidos políticos. EFE