En Durango, la creatividad ciudadana parece estar supliendo lo que debería ser una tarea básica de mantenimiento urbano.
En distintos puntos de la ciudad, los camellones lucen cada vez más descuidados, secos y olvidados… pero hay casos que ya rozan lo absurdo.
Uno de ellos ha comenzado a circular en redes sociales: un “árbol” plantado dentro de una llanta vieja, colocada como si fuera un macetón improvisado. Una imagen que, lejos de representar innovación urbana, exhibe el deterioro y la falta de atención en espacios públicos que deberían proyectar orden y cuidado.
Un arbolito que por obvias razones dejó de tener vida, pues extra a la llanta, luce seco, sin hojas y que no genera más que pobreza visual.
El contraste es evidente. Mientras en otras ciudades los camellones se convierten en corredores verdes, con diseño paisajístico, riego adecuado y vegetación planeada, en Durango algunos terminan siendo intervenidos de forma improvisada, con materiales reciclados pero sin ningún criterio urbano o estético.
Vecinos señalan que el problema no es solo visual. El abandono de estas áreas también implica falta de riego, acumulación de basura y deterioro del entorno, lo que termina afectando la imagen de la ciudad y la calidad de vida de quienes transitan diariamente por estas vialidades.



