Siempre me ha incomodado que octubre se llene de listones, vasos, sombrillas, luces y monumentos rosas, mientras queda pendiente la pregunta más importante: ¿las mujeres pueden acceder a los estudios y tratamientos que necesitan?
La información sí ayuda. Las charlas tienen valor. Aprender a reconocer cambios en nuestros senos puede llevarnos a buscar atención. Pero una campaña debe acompañarse de servicios que respondan.
Porque decirle a una mujer “revísate a tiempo” también exige garantizarle dónde, cómo y cuándo podrá hacerlo.
En México, el Instituto Nacional de Salud Pública ha documentado desigualdades en el acceso a la mastografía: distribución desigual de equipos, falta de personal capacitado y dificultades para llegar a los servicios en zonas marginadas.
Entonces, no podemos poner toda la responsabilidad sobre las mujeres. La educación es fundamental; contar con atención accesible y oportuna también.
Para dimensionar lo que está en juego: según la Sociedad Americana contra el Cáncer, en Estados Unidos la supervivencia relativa a cinco años supera el 99% cuando el cáncer está localizado en la mama. Cuando ya se ha extendido a órganos distantes, es del 33%. Son estadísticas poblacionales, no una sentencia sobre el futuro de una paciente.
Y hay otra precisión necesaria: la mastografía busca detectar el cáncer temprano; no impide que aparezca. Además, un resultado sospechoso requiere seguimiento, estudios y, cuando corresponde, una biopsia. La atención no termina al entregar un volante ni al realizar una mastografía.
Por eso quiero un Octubre Rosa que rinda cuentas:
¿Cuántas mujeres consiguieron su estudio?
¿Cuántas recibieron sus resultados?
¿Cuántas completaron el diagnóstico?
¿Cuántas comenzaron su tratamiento oportunamente?
Reconocer una bolita, cambios en la piel o el pezón, o una secreción anormal merece valoración médica, aunque no haya dolor. No hay que esperar a octubre para pedir atención.
Mi reclamo es que la solidaridad se convierta en presupuesto, personal, equipos funcionando y atención durante todo el año.
El edificio puede esperar para encenderse de rosa. Una mujer con sospecha de cáncer necesita que el sistema le responda.

