Esto ocurre tras el reciente acuerdo impulsado por el Gobierno Federal para fijar el precio del diésel en un tope cercano a los 27 pesos por litro, medida que, según representantes del sector, impacta directamente en sus ingresos.
El empresario del ramo, Jaime Mijares Salum, advirtió que esta política ha reducido de forma considerable los márgenes de utilidad, dificultando la operación de las estaciones de servicio. Indicó que sostener los costos actuales representa un reto creciente, especialmente ante el aumento de gastos operativos.
Aunque el sector ha recibido algunos apoyos, como estímulos fiscales aplicados al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), así como pequeños ajustes en comisiones por pagos electrónicos, estos no han sido suficientes para compensar la caída en ingresos.
Mijares Salum señaló que las utilidades han disminuido de manera drástica en los últimos meses, alcanzando reducciones cercanas a la mitad, lo que genera incertidumbre sobre la viabilidad del negocio a mediano plazo.
A pesar de ello, los empresarios continúan operando con la intención de mantener el suministro, aunque reconocen que, de persistir las condiciones actuales, podría haber estaciones que opten por dejar de vender combustible.
