Durango, Dgo.— Hubo música, puestos, antojitos y familias caminando por la romería mexicana. Lo que faltó fue dinero en los bolsillos. Las ventas cayeron aproximadamente un 30 por ciento y para los comerciantes ya no hay manera de disfrazar el problema: la economía está golpeando directamente a las familias.
Beatriz Zamora, expresidenta de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño (Canacope), reconoció que en otras ocasiones las bajas ventas podían atribuirse a la competencia desleal o al comercio informal. Esta vez, dijo, la explicación parece mucho más sencilla y también más preocupante.
“Ahora es muy claro que es la mala economía y la falta de circulante”, expresó.
Y sí, la gente acudió a la celebración. Hubo ambiente y movimiento, pero eso no necesariamente significó consumo. Muchas familias recorrieron los puestos, preguntaron precios y terminaron comprando poco o nada. Otras tuvieron que elegir entre llevarse un antojito, un juguete o algún artículo alusivo a las fiestas patrias. Para todo, simplemente, ya no alcanzó.
Las celebraciones mexicanas suelen ser una temporada fuerte para quienes venden alimentos, bebidas, ropa, adornos y otros productos. Son días en los que muchos pequeños comerciantes esperan recuperar algo de lo invertido durante el año. Sin embargo, esta vez las cuentas no salieron como esperaban.
Tampoco sería justo culpar de todo a la informalidad. Ese problema sigue ahí, claro, pero cuando las ventas bajan hasta 30 por ciento, incluso en una fecha tradicionalmente buena, es evidente que el golpe viene de otro lado: hay menos dinero circulando y las familias están recortando hasta los pequeños gustos.
La romería tuvo fiesta, luces y asistentes. Pero detrás de los puestos, la realidad fue distinta: vendedores preocupados, mercancía que no salió y ganancias muy por debajo de lo esperado.

