La estrategia impulsada por el Gobierno de México busca ampliar las posibilidades de adquirir una casa propia para trabajadores y personas que, por sus ingresos o situación laboral, enfrentan dificultades para acceder a un financiamiento hipotecario tradicional.
De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), una vivienda adecuada no se limita a contar con cuatro paredes y un techo: también debe ofrecer seguridad jurídica, servicios básicos, condiciones de habitabilidad, accesibilidad, una ubicación apropiada y características acordes con las necesidades culturales de sus habitantes.
Estos criterios cobran relevancia en Durango ante la necesidad de que los nuevos desarrollos habitacionales cuenten con agua potable, drenaje, electricidad, transporte y acceso a escuelas, centros de salud y fuentes de empleo.
Como parte de la implementación del programa, el 6 de octubre de 2026 se informó sobre la entrega de 303 viviendas a familias de Lerdo, en el fraccionamiento Palmares, dentro de la estrategia coordinada por el Infonavit y el Gobierno estatal.
La meta global para Durango contempla 25 mil viviendas a cargo del Infonavit, 5 mil 400 mediante la Conavi y 4 mil 345 bajo la coordinación del Fovissste, de acuerdo con información oficial difundida por la Sedatu.
Además de Lerdo, se reportan proyectos habitacionales en los municipios de Durango, Gómez Palacio, Santiago Papasquiaro y Vicente Guerrero, con el propósito de ampliar la oferta de vivienda en distintas regiones de la entidad.
En la capital duranguense, uno de los desarrollos es Infonavit-Acereros, integrado por 450 viviendas, de las cuales 66 fueron entregadas en junio pasado. Por su parte, la Conavi comenzó la entrega de los primeros hogares del complejo La Casita Norte, que contempla 96 viviendas, incluidas unidades destinadas a jóvenes que estudian y trabajan.
El Programa de Vivienda para el Bienestar prioriza a personas con ingresos bajos, particularmente quienes perciben entre uno y dos salarios mínimos, así como a sectores que históricamente han enfrentado mayores obstáculos para conseguir una casa propia.
Entre los grupos considerados se encuentran mujeres jefas de familia, jóvenes, personas con discapacidad, adultos mayores y habitantes de comunidades indígenas.
La atención depende de la modalidad y del organismo responsable. Mientras el Infonavit se enfoca en sus derechohabientes, la Conavi contempla opciones para personas que no cuentan con acceso a la seguridad social o a un crédito de vivienda tradicional.
Por ello, las personas interesadas deben verificar los requisitos específicos, la disponibilidad de unidades y los mecanismos de registro correspondientes antes de iniciar cualquier trámite.
La Sedatu ha señalado que uno de los principales desafíos de la política habitacional es disponer de suelo bien ubicado y con infraestructura suficiente. El aumento en el costo de los terrenos, la expansión urbana y los gastos asociados a los servicios pueden dificultar que las familias de menores ingresos encuentren una vivienda accesible.
En Durango, el crecimiento de la oferta habitacional también plantea la necesidad de coordinar los desarrollos con los servicios municipales y las vías de comunicación, para evitar que las familias tengan que recorrer grandes distancias para llegar a sus trabajos o acceder a servicios esenciales.
El programa federal plantea así un objetivo que va más allá de incrementar el número de casas: busca que los hogares sean asequibles, seguros y funcionales, y que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de quienes más necesitan un patrimonio propio.

