sábado, septiembre 19, 2020
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Londres se abre a reflexionar sobre la identidad racial gracias a “La Blanca”

Paula Baena Velasco

Londres, 2 mar (EFE).- Si no eres blanca pero tampoco eres negra, entonces… ¿qué eres? ese es el dilema que se plantea Anahí Beholi en el monólogo “La Blanca” que esta noche hizo reflexionar al público del teatro Cervantes de Londres.

La dramaturga y escritora María Folguera es quien ha dado forma a los problemas identitarios raciales que han acompañado a Beholi durante su vida y que se han reconvertido en esta obra en la que, sin perder el humor, hace un crudo retrato de lo que ha sido su realidad.

Nacida en España de madre guineana y padre español, Beholi cuenta como con trece años conoce por primera vez a su abuela venida de la isla de Corisco y comienza a plantearse sus orígenes negros.

La contundente interpretación -revelación- de la joven envuelve todo el teatro y consigue que el público empatice con una chica a la que “no le dan papeles normales” como actriz, sino solo aquellos con carga racial.

“No quiero que cada vez que salgo a la calle me pregunten de donde soy”, lamenta en escena la única protagonista, que no sin gracia y salero reclama hacer “de policía, de secretaria, cajera, dependienta o la mejor amiga de la protagonista” en los papeles que le ofrecen en la gran y pequeña pantalla.

“¿Cuando me hablan sobre Historia, cultura o civilización, las imágenes que ilustran estos conceptos incluyen personas de mi color de piel?”, es una de las preguntas del test de los privilegios blancos que Peggy McIntosh elaboró en 1988 y a la que Beholi contesta “no”.

Todos los asistentes al teatro reciben una copia con catorce interrogantes gracias a los que acaban siendo conscientes de la situación privilegiada de la que gozan frente a los que no saben ni en qué raza catalogarse.

“Mestizo, castizo, criollo, mulata, morisca, chino, pelusa, lobo, jíbaro, albarazado, cambujo, sambiaga, calpamulato” y un largo etcétera que compusieron el sistema de castas colonial son desentrañados, con mucha sorna, en el escenario.

Porque al final uno ¿qué es? reflexiona Beholi, ¿por qué nos cuesta tanto aceptar la diversidad que nos rodea? Es la pregunta que lanza como un puñal a los espectadores.

Una pregunta que no busca dar respuesta con este espectáculo sino “jugar con la ambigüedad” y que cada cual saque sus propias conclusiones, tal y como explicó la autora en un coloquio al término de la obra.

Folguera sintió la imperiosa necesidad de trasladar al papel la historia de Beholi, una actriz inclasificable de padres hippies, abuelos guineanos, catalanes y terratenientes alemanes y piel café con leche, cuando le enseñó su caja de fotos familiares.

“María es genial porque ha escrito todo lo que yo nunca habría podido decir tan bien”, afirmó hoy agradecida Beholi, que ha participado en películas como “Ispansi” y “2 Francos, 14 pesetas”.

Un relato que se hizo monólogo y que estrenaron en un festival en el matadero de Madrid en 2016 y que este sábado, por primera vez, aterrizó en la capital británica.

Y lo ha hecho enmarcado en el ciclo “Madrid es un nombre de Mujer” con el que durante el mes de marzo, en el que se celebra el Día Internacional de la Mujer, busca homenajear a las autoras femeninas madrileñas.

Un total de cuatro representaciones que quieren dejar en la ciudad del Támesis la impronta del arte teatral español y mostrar en particular la “excelencia cultural” que existe en Madrid, como afirmó hoy el director del teatro, Jorge de Juan.

“La raza no marcará mi futuro como actriz y mis rachas de mala suerte no irán ligadas a matices raciales”, es la proclama final de Anahí que puede extraerse de “La Blanca” como un grito de libertad y de superar las diferencias entre personas, sean del color que sean.EFE

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