Los bastidores del suspense de Hitchcock al descubierto en Brasil

Carlos Meneses Sánchez

Sao Paulo, 13 jul (EFE).- La sobrecogedora casa de Norman Bates, una sala de la que penden decenas de cuchillos o una voz jadeante al otro lado del teléfono, los bastidores del suspense del maestro Alfred Hitchcock se revelan en una muestra inédita que abre hoy sus puertas en Sao Paulo.

“Entre por su cuenta y riesgo”, reza un cartel de esta intrigante exposición que estará abierta al público en el Museo de la Imagen y el Sonido (MIS) de la capital paulista hasta el próximo 21 de octubre.

En ella el espectador se sumerge en un inmenso set de rodaje de dos plantas en el que descubre, detrás de cada puerta, los entresijos de las películas más icónicas del legendario director, guionista y productor británico (1899-1980).

“Quisimos mostrar cómo este genio del cine pensaba y realizaba los filmes. Hitchcock tal vez fue el primer cineasta cuyo nombre se convirtió en un adjetivo, se habla de hitchcockiano”, afirma a Efe el comisario de la exhibición, André Sturm.

Con un gran acervo fotográfico y manuscritos originales ricos en curiosidades, la parte más impactante es cuando uno se encuentra frente a frente con una reproducción a gran escala de la casa de estilo victoriano de Norman Bates, el asesino enajenado de “Psicosis” (1960).

Dentro de la decadente mansión, el público se siente como si fuese un personaje más dentro del largometraje. La madera hasta cruje al bajar por las escaleras por las que se precipitó el detective Milton Arbogast tras ser apuñalado.

Antes, la muestra invita a participar en un juego de pistas en el que se accede al cuarto del motel de Bates donde fue asesinada Marion Crane y se tiene seis minutos para encontrar la forma de salir de allí.

Los cuadros con los pájaros, el dramático cuarto de baño con la cortina de plástico y hasta la maleta con la ropa interior de Crane yace abierta encima de la cama.

“Consiguió hacer escenas y un estilo que realmente se convirtieron en una marca”, indica Sturm.

El comisario de la muestra explica que “Psicosis” se rodó en blanco y negro porque en la célebre escena del asesinato de Crane “él (Hitchcock) no quería asustar al público con el rojo de la sangre, no quería un susto gráfico”, más bien generar “mucho miedo” a través de otros elementos, como la música estridente.

Otro punto interesante es la sala en la que se exhibe la secuencia de “Sospecha” (1941) en la que Johnnie, interpretado por Cary Grant, lleva un vaso de leche a su esposa Lina McLaidlaw (Joan Fontaine).

“El espectador tiene la duda de si quiere matarla o no, ¿y qué es lo que hace Hitchcock para que todo el mundo dude? Puso una lámpara dentro del vaso de leche” para dirigir toda la atención, comenta Sturm.

No faltan tampoco la cabina telefónica de la ciudad californiana de Bodega Bay siendo atacada por “Los Pájaros” (1963) o la reproducción de una cabina de tren, otro de los elementos cruciales en la construcción de su particular narrativa.

“Una marca de Hitchcock es esa capacidad rara para hacer filmes comerciales que tienen una trama con suspense, y por tanto cualquier persona podía asistir, pero al mismo tiempo con una ironía y cuestiones psicoanalíticas si se observan con más atención”, apunta el comisario.

La exposición consigue bucear en las profundidades de un Hitchcock también polémico por esa supuesta obsesión que tenía con los actrices rubias o las acusaciones de que era un misógino.

“En los años 60 el mundo era otro. Un director de cine ser eventualmente grosero o hacer cierto tipo de cosas como hizo con Tippi Hedren en ‘Los Pájaros’, que realmente le asustaron para que tuviese un desempeño mejor, eran cosas factibles”, aprecia Sturm.

Unos dos años le costó al equipo del MIS reunir todo el material original, entre fotografías, manuscritos, guiones interactivos, carteles de estreno, recortes de diarios y secuencias de sus primeras películas, procedentes de diversas instituciones internacionales y de coleccionistas privados del meticuloso maestro del suspense que cautivó a generaciones con su cine. EFE