Los contendientes desoyen el llamamiento de la ONU a una tregua humanitaria

Mohamad abdel Kader

Trípoli, 11 abr (EFE).- Los combates entre las fuerzas leales al gobierno impuesto por la ONU en Trípoli (GNA) Y las fuerzas del mariscal Jalifa Hafter se repitieron hoy por séptimo día consecutivo en la capital libia pese a los llamamientos del Consejo de Seguridad de la ONU a una tregua que evite la crisis humanitaria.

Según la oficina de coordinación humanitaria de Naciones Unidas (OCHA) en Libia, el riesgo es inminente ya que más de 500.000 menores está amenazados por los enfrentamientos, que de momento se limitan a los barrios meridionales.

A ello se suman, además, las precarias condiciones en las que se encuentran miles de refugiados hacinados en centros de detención y las cerca de 7.000 personas que se han visto obligadas a desplazarse debido a los combates, especialmente en las localidades de Ain Zara, Al Yarmouk, Al Suq al Khamis y Wadi Al Rabie.

“Hay decenas de ellos más atrapados en sus hogares, sin opciones de huir de manera segura”, explicó un funcionario establecido en Túnez.

Los combates comenzaron el pasado 4 de abril, fecha en la que el mariscal Hafter, hombre fuerte del este de Libia, ordenó la conquista de Trípoli, justo cuando estaba allí de visita el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en un claro mensaje a la comunidad internacional.

Desde entonces, los combates -que han causado medio centenar de muertos- se libran a diario en torno al antiguo aeropuerto internacional de Trípoli, un enclave de alto valor estratégico para la conquista de la ciudad

El aeródromo, en desuso desde hace años, está desde el fin de semana en poder de las fuerzas orientales, que tratan de avanzar por el eje meridional desde la localidad de Tarhouna, a unos 60 kilómetros al sur de la ciudad.

En los enfrentamientos, que han afectado al precario suministro eléctrico en la ciudad, también participan milicias procedentes de la vecina ciudad-estado de Misrata, el principal puerto comercial de Libia, enviadas en auxilio del gobierno impuesto por la ONU en 2016 tras su fallido plan de paz.

En este ambiente de creciente violencia, la Alta Comisaría de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) se vio obligada en las últimas horas a recolocar a cerca de 150 refugiados y solicitantes de asilo que habían quedado atrapados en un centro de detención en la localidad de Ain Zara.

Cientos más han logrado huir de otros centros de detención en la capital y al igual que decenas de residentes viajaron hacia el oeste con el objetivo de alcanzar la frontera de Túnez.

“Muchos refugiados y migrantes en Libia sufren condiciones penosas. Ahora corren un grave riesgo adicional, y debemos esforzarnos por sacar a todos los civiles del peligro y llevarlos a lugares donde estén más seguros “, dijo el Jefe Adjunto de Misión de ACNUR en Libia, Matthew Brook.

De conquistar la capital, Hafter se haría prácticamente con el control de toda Libia, ya que en la actualidad domina las regiones del este y del sur y todos los recursos petroleros, única riqueza que explota el país.

El conflicto libio volvió a ser este miércoles asunto prioritario en el Consejo de Seguridad de la ONU, que propuso por unanimidad a las partes en conflicto una tregua humanitaria que evite un desastre mayor en las zonas civiles.

Una unanimidad que se desvanece en Europa, con Italia, apoyo del gobierno sostenido por la ONU, y Francia, afín al mariscal Hafter, enfrentadas en el tablero geoestratégico.

En declaraciones a una radio local, el viceprimer ministro y titular de Interior italiano, Mateo Salvini, acusó a París de dar carta blanca al mariscal.

“Sería muy grave que Francia, por razones económicas o comerciales, bloqueara una iniciativa de la Unión Europea para acabar con el conflicto en Libia y se posicionara del lado de una de las partes. Como ministro del Interior no me quedaré quieto mirando”, amenazó.

“Algunos piensan que la intervención (armada en 2011) en Libia fue impulsada por (el entonces presidente francés, Nicolas) Sarkozy y se debió más a intereses comerciales que a una preocupación humanitaria. Espero no tener que volver a ver la misma película otra vez”, recalcó Salvini. EFE