Los descendientes de esclavos en Mauritania piden el fin de su exclusión

Nuakchot, 27 nov (EFE).- Una destacada organización de los harratines, una comunidad descendiente de antiguos esclavos en Mauritania, exigió hoy en un comunicado el fin de la exclusión a esta etnia en el país magrebí con motivo del Día de la Independencia, que se celebra mañana.

El movimiento Carta de los Derechos Políticos, Sociales y Económicos de los Harratines aseguró que la construcción del Estado moderno en este país es “incompleta” porque está basada en la exclusión de los descendentes de antiguos esclavos.

“Hablar de independencia es hablar de algo incompleto y no realizado dado que el liderazgo político establecido durante 58 años profundiza un enfoque basado en la exclusión, el saqueo y la injusticia”, señaló la organización en un comunicado.

Mauritania se independizó de Francia el 28 de noviembre de 1960 y, desde entonces, el poder político, económico y militar ha estado en manos de los “baidán”, etnias arabobereberes que constituyen aproximadamente un tercio de la población (los otros dos tercios son los harratines y los negroafricanos del valle del Senegal).

Fundada hace unos años, la Carta de los Derechos Políticos, Sociales y Económicos de los Harratines es un movimiento pacífico que reivindica los derechos de los descendientes de los antiguos esclavos ante las autoridades y trata de sensibilizar a la opinión pública.

En su comunicado, el movimiento llamó a las fuerzas nacionales a que “se preocupan por la seguridad y los intereses de Mauritania” y pongan fin a la “trágica” situación de los harratines.

Asimismo, consideró que la ausencia de una equidad social duradera y una distribución justa de la riqueza hace que la celebración del Día de la Independencia sea un “evento incompleto” y denunció a aquellos que continúan monopolizando los recursos de Mauritania, pero sin citarlos expresamente.

La esclavitud fue oficialmente abolida en 1980 en Mauritania y castigada como delito en 2007; sin embargo, su persistencia llevó a su recalificación como “delito imprescriptible” y “crimen contra la Humanidad” en 2015.

Las organizaciones pro derechos humanos acusan al Gobierno de dejación en la aplicación de la ley para castigar este fenómeno, que para las autoridades es “residual” aunque Mauritania se mantiene a la cabeza del ránking mundial de países esclavistas. EFE