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Los rostros de la tragedia del Volcán de Fuego, un año después

San Miguel Los Lotes (Guatemala), 3 jun (EFE).- Con los rostros de los fallecidos y desaparecidos de la erupción del Volcán de Fuego de Guatemala, los 201 muertos y los 229 paraderos desconocidos, unas dos mil personas se reunieron este lunes para recordar a las víctimas de una de las mayores tragedias de la historia.

Los familiares, que caminaron unos tres kilómetros bajo un incesante sol desde El Rodeo a San Miguel Los Lotes, el pueblo que enmudeció con el grito del volcán, estaban encabezados por una bandera de Guatemala con un crespón negro y dos coronas grandes de flores.

Ya en el lugar, cada familia intentaba buscar las casas de los suyos. No era fácil entre las toneladas de cenizas, arena, lodo y rocas. Entre los amasijos de hierro que algún día fueron sus viviendas.

“Mi familia está aquí”, aseguró a Efe Jessica Celeste, una mujer que perdió a la abuela de su marido y a su esposo en la tragedia: “Quedó aquí enterrado”, dice señalando al suelo, a ninguna parte.

Ella es una de las supervivientes de la erupción del volcán de Fuego de Guatemala, que el 3 de junio de 2018 acabó con el sueño y la esperanza de centenares de familias. Ella supo que llegaba la lava de la erupción cuando “toda la gente corrió encenizada”. Fue en ese momento cuando también empezó a correr.

A su alrededor, centenares de familiares, que portaban cruces de madera, enterraban ramos de flores de colores en los montículos de ceniza y tierra en memoria y honor de los desaparecidos y fallecidos.

Cubriéndose del incesante sol con unos paraguas y secándose las lágrimas con sus propias vestimentas, clavan los ramos, rojos, rosas, amarillos o blancos, mientras el volcán sigue con sus habituales explosiones, estas pequeñas y a baja altura.

San Miguel Los Lotes nunca volverá a ser lo mismo. Más de dos centenares de casas que eran vida y color ya no existen. Se ven en blanco y negro. 

Tampoco sus vecinos volverán a ser los mismos. La desolación y los recuerdos los ahoga. Pero todos siguen pensando en la misma idea, la que los unió aquel 3 de junio de 2018. Que los suyos puedan, por fin, descansar en paz. EFE

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