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Luchemos por una vida decente para todos

Por: Pedro Martínez Coronilla

La inseguridad, el desempleo, cero crecimiento económico, el colapso sanitario, son asuntos que tienen sin cuidado al Presidente. Su verdadera preocupación está en someter a los organismos autónomos, controlar los poderes legislativo y judicial y disponer a su antojo de los dineros públicos.

Pero también le preocupan otros dos asuntos: aniquilar todo intento de organización popular y controlar el voto de las mayorías, mediante la entrega de dádivas, al número necesario, ni siquiera para todos, para garantizar los votos y continuar en el poder.

La reacción violenta del gobierno (desde la difamación, la congelación de cuentas bancarias, hasta el secuestro) la debemos entender por las próximas elecciones del 2021, no se siente seguro López Obrador de poder conservar la mayoría en la Cámara de Diputados.

En tres áreas críticas debemos estar alertas: de que se garanticen elecciones limpias; la de mantener un sistema de pesos y contrapesos en los cargos públicos y que se favorezca el bienestar social para todos los trabajadores.

La democracia debe asegurar que ningún individuo o grupo tenga un poder excesivo, por lo que la mayoría en una verdadera democracia, no debe arrebatar ningún derecho a las minorías. El poder excesivo conduce a abusos y sobre todo corrompe al gobernante. AMLO no tiene en la mira mejorar el nivel de vida de los más desprotegidos.

Uno de los argumentos de peso que esgrimió López Obrador, contra los anteriores presidentes fue el bajo crecimiento de la economía, prometió crecer al 4% anual, pero no solo no cumplió, ahora no hay crecimiento, y que no digan que es por la pandemia, ya el 2019, primer año de morena en el poder, estuvo marcado con cero crecimiento.

Este sexenio, tendrá el peor desempeño en el empleo, cerca de 10 millones de trabajadores han perdido su trabajo, la economía no se puede recuperar, porque no existe apoyo desde el gobierno.

Cuando los salarios no son suficientes para una vida digna, mientras no tengamos un crecimiento sostenido, no habrá una vida decente para todos.

Deberíamos estar prestando atención a lo que se hace en otros lugares. El Presidente debería desechar su actitud de que no tenemos nada que aprender de otras naciones.

Países mucho más pobres que México satisfacen mejor que nosotros esas aspiraciones de sus ciudadanos a la atención médica, la enseñanza para todos y demás requisitos de una vida decente. Nuestra economía puede financiar todo esto, pero todos los presidentes, los anteriores y el actual, han tomado elecciones equivocadas.

El viraje supone aumentar los ingresos de los hogares para que el consumo interno se convierta en uno de los motores claves del crecimiento económico.

Encaminarse a producir una gran parte de los bienes y servicios de elevado valor agregado que ahora se importan.

Acrecentar las exportaciones, pero debemos de dejar de depender de un solo socio comercial, los EU, su debilidad y falta de crecimiento económico, repercute negativamente en nuestra economía, nos arrastra a una crisis peor. Pero López Obrador tiene fuertes lazos con Donald Trump.

Fortalecer el mercado interno, solo se puede dar si fortalecemos el consumo de los sectores medio y alto, así como robustecer la capacidad adquisitiva del trabajador aumentando los salarios. El viejo cuento de que aumentar los salarios solo crea inflación es un mito.

México necesita desarrollar su mercado interno, como lo han hecho EU y la Unión Europea desde hace mucho tiempo, así como todas las potencias ascendentes, si no se da ese cambio, quedaremos como un país dependiente de las exportaciones de bienes poco industrializados, una desventaja que las naciones del mundo subdesarrollado conocemos muy bien.

Promover una nueva economía incluyente que disminuya la pobreza y la desigualdad, un medio ambiente sustentable, igualdad de género, paz y seguridad, libertad para promover la creatividad y la innovación, combatir en serio la corrupción, así como el acceso a la justicia y el respeto a la organización popular y continuar señalando las graves fallas de este gobierno.

El sistema de salud está desahuciado, los más de 84 mil fallecidos por la pandemia, los niños con cáncer que les niegan los medicamentos, hospitales, clínicas y centros de salud con carencia de personal y de equipamiento, con un presupuesto que no está pensado para construir un verdadero sistema sanitario universal y de calidad.

AMLO decide desaparecer 13 programas educativos, entre ellos, el Programa Escuelas de Tiempo Completo, si no brindamos a nuestra niñez y juventud la educación adecuada, a la larga serán incapaces de alcanzar todo su potencial. Y si no invertimos en infraestructura y tecnología, el mundo que heredarán no será capaz de mejorar los niveles de vida actuales. Muchas familias trabajadoras, abandonan sus pequeñas casas porque no pueden pagarlas o porque perdieron su empleo, la construcción de vivienda para los trabajadores (de interés social, le dice el gobierno) se convirtió en un gran negocio para constructoras, bancos y gobierno, se han especializado en explotar a los trabajadores todo lo que han podido, esta situación jamás elevará el nivel de vida de la población, la 4T tranquilamente sigue la misma línea.

Necesitamos no perder de vista la línea trazada por el Movimiento Antorchista: la construcción de un proyecto de nación, que tenga como base el bienestar para todos, una vida decente, donde se paguen salarios justos y donde se goce de una jubilación, educación para todos, con vivienda propia y acceso a una atención médica de calidad.

El gobierno debió haber hecho algo para ayudar a quienes estaban perdiendo sus empleos y no hizo nada. No quiso mejorar el sistema de salud y educación. Se niega a invertir en infraestructura básica para pueblos y colonias, a los estados y municipios los ahorca financieramente.

Estamos pagando los graves errores del gobierno federal, porque está empeñado en manejar a su antojo los recursos de todos, negando la posibilidad de que los mexicanos podamos aspirar a un mejor porvenir. Con los recursos que maneja la hacienda pública, bien orientados hacia los más necesitados, podemos aspirar a una vida mejor.

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