Luis Fernando recibió la bendición del bautizo

  • Y fue bautizado en el seno de la familia católica

Durante una emotiva celebración religiosa que se enmarcó en el interior del Templo de Nuestra Señora de Santa Ana y la Sagrada Familia, el pequeño  Luis Fernando Sánchez Díaz, quien es hijo de  los señores  José Luis Sánchez Acosta y Norma Díaz Navar, quienes lo llevaron para que fuera ungido con los aceites santos, y bañado con las benditas aguas del Jordán recibiendo a si la gracia bautismal.

Aarón Díaz Navar y Fabiola María del Milagro Vázquez, tuvieron el gran honor de fungir como sus padrinos  quienes se comprometieron a llevar al nuevo católico por el sendero de la formación cristiana.

Durante la misa el sacerdote celebrante en su homilía pidió a papás y padrinos, que siempre tengan en su mente este gran compromiso que están haciendo por el bien del pequeño y de su fututo.

Posteriormente se llevó a cabo el encendido de la vela la cual papás y padrinos la tomaron en sus manos para con dicho acto comprometerse a velar por el desarrollo y formación del pequeño Luis Fernando.

Al término del acto religioso se ofreció una bonita recepción en un bonito salón de fiesta de la ciudad, hasta el cual se dieron cita  familiares y amigos a los cuales  ya les esperaba un bonito montaje el cual fue en honor del nuevo hijo de Dios, el ambiente estuvo de lo más agradable ya que los presentes pasaron una bonita tarde llena de diversión y  de muchas sorpresas, así como de gratos momentos durante la amena tarde.

En esta ocasión los comensales  degustaron de  un exquisito banquete el cual se hizo acompañar de refrescantes bebidas las cuales fueron preparadas para la gran ocasión.

Entre los presentes a este gran festejo estuvieron  sus abuelos así como sus tíos, primos y amigos allegados a la familia quienes llenaron de bendiciones y buenos deseos, además le otórgale  bonitos obsequios al pequeño Luis Fernando.

Sin duda alguna esta celebración tuvo como único fin compartir la felicidad y alegría que causó el recibimiento de las aguas del Jordán del nuevo  integrante de la familia católica.

¡Enhorabuena!