Madre de víctima de marcha supremacista en EEUU busca preservar su mensaje

Alex Segura Lozano

Charlottesville (EE.UU.), 12 ago (EFE).- Susan Bro, la madre de Heather Heyer, víctima mortal hace hoy un año de la polémica marcha de blancos supremacistas “Unamos la derecha” en Charlottesville (EE.UU.), vuelca ahora sus esfuerzos en una fundación en honor a su hija para otorgar becas a jóvenes activistas.

“Cuando mataron a mi hija intentaron silenciar su mensaje y yo no lo voy a permitir. (…) A través de su fundación, ayudamos y entrenamos a la próxima generación de activistas para que su legado se mantenga vivo”, señala Bro en una entrevista con Efe.

El mensaje de Heyer, una asistente jurídica que murió el 12 de agosto de 2017 a los 32 años, era claro: “Si no estás indignado, es que no estás prestando atención”.

Bajo esa premisa, su madre ha trabajado de manera incansable los últimos 365 días a través de la Fundación Heather Heyer, que tiene como objetivo formar a jóvenes antes de ingresar a la universidad y asistirles económicamente en sus estudios dirigidos al activismo.

La idea surgió semanas después de que Heyer fuera embestida por James Alex Fields, un joven neonazi con un largo historial violento que decidió conducir su auto a alta velocidad hacia una contramarcha antirracista concentrada en Charlottesville, causando la muerte de la mujer y una veintena de heridos.

“Después de su muerte, empezaron a llegar grandes cantidades de dinero de desconocidos de manera espontánea para ayudarme con el coste del funeral, pero era demasiado y yo no quería sacar provecho de eso”, recuerda Bro, que entonces optó por crear una fundación en memoria de su hija.

Casi doce meses tras su creación, Bro asegura estar “satisfecha” con el trabajo que ella y sus compañeros voluntarios de la organización están haciendo para mantener vivo el mensaje de Heyer.

En su primer año de vida, la Fundación Heather Heyer ha otorgado becas, ha trabajado con grupos como la Fundación de Salud SIDA y ha apoyado causas de justicia social como el grupo dirigido por jóvenes Higher Voices, que Bro ayudó a establecer a principios de este año.

“Decidimos que íbamos a ofrecer becas para gente muy joven que ya ha estado implicada con cuestiones de justicia social de una manera no violenta y que quería continuar formándose con esos ideales”, relata.

Medio centenar de chicos de Charlottesville y alrededores de entre 17 y 18 años, en edad previa a su entrada a la universidad, solicitaron en los últimos meses una de las becas del fondo liderado por Bro, valorada en 1.000 dólares cada una.

Ella y su equipo, con la ayuda de otros activistas locales, seleccionaron a tres de los candidatos, que han entrado ya en el programa de formación y asistencia de la novel organización.

Entre sus planes de futuro, Bro prevé extender esas ayudas a jóvenes y crear otro fondo destinado a gente más mayor que tuvo que dejar los estudios y que quiere regresar a la universidad.

“Estamos muy emocionados y con ganas de más, esto es solo el principio de un largo camino”, dice orgullosa la madre.

Además de centrar sus esfuerzos en la fundación, Bro se ha dedicado a dar discursos en numerosos eventos, atender a todos los medios de comunicación que se le han acercado y hablar en paneles de diferentes conferencias sobre activismo.

En el primer aniversario de la muerte de Heyer, Bro se acercará hoy al lugar exacto donde su hija fue atropellada hace un año, una zona ahora convertida en un memorial por el Ayuntamiento de Charlottesville.

Las protestas en esa localidad se convirtieron en un símbolo de la tensión racial cuando supremacistas blancos marcharon por la ciudad en protesta por la retirada de una estatua de Robert E. Lee, un general de la Confederación durante la guerra civil de Estados Unidos.

Desde entonces, Bro y los habitantes de Charlottesville, de apenas 50.000 habitantes y situada 200 kilómetros al suroeste de Washington, tratan de recuperarse aún de las heridas causadas por esas violentas manifestaciones e insisten en su oposición frontal a cualquier tipo de racismo en Estados Unidos. EFE