Madres de desaparecidos conmemoran 40 años de búsqueda de sus hijos en México

Eduard Ribas i Admetlla

México, 29 ago (EFE).- Hace 40 años, un grupo de madres mexicanas emprendió una huelga de hambre en el centro de Ciudad de México para exigir la búsqueda de sus hijos desaparecidos en manos de las autoridades, un fenómeno que no solo sigue impune, sino que todavía sigue ocurriendo en México.

Algunas descendientes de “las doñas”, como se conocían esas mujeres, mantienen viva la lucha emprendida por el Comité ¡Eureka!, fundado en 1977 por la activista Rosario Ibarra de Piedra, que tiene contabilizados al menos 564 desaparecidos en el marco de la guerra sucia emprendida durante esos años por el Estado mexicano contra disidentes políticos.

Tania Ramírez se concentró este martes, junto con otras compañeras, delante de la Catedral Metropolitana con el pensamiento puesto en su abuela Delia Duarte, quien hasta el “fin de sus días” estuvo buscando a su hijo Rafael Ramírez, padre de Tania.

“Hoy aquí estamos conmemorando y demandando, que es una forma de hacer memoria, la primera huelga de hambre del Comité ¡Eureka!, que fue muy importante porque gracias a ella lograron suspender algunas órdenes de aprehensión contra disidentes políticos”, cuenta Tania a Efe en el mismo lugar donde tuvo la protesta hace cuatro décadas.

El padre de Tania militaba en la Liga Comunista 23 de Septiembre en un momento de “especial represión del Estado mexicano contra los disidentes políticos”, lo que comportó su detención y desaparición en 1977.

Uno de sus tíos fue “acribillado” por el Ejército y otro torturado junto a su padre para “extraerle información”. En total, 13 personas de la familia de Tania fueron represaliadas por su militancia política en la década de los setenta.

“La impunidad y el hecho de no haber llevado a ningún proceso de juicio a ni uno de los responsables es lo que nos tiene como país en un escenario en el que se da la señal de que en México se puede desaparecer (secuestrar) a gente y no hay consecuencias”, denuncia Tania.

La movilización de más de 80 madres de todo el país y las condenas de Naciones Unidas llevaron a México a promulgar una ley de amnistía en 1978 que liberó algunos disidentes y permitió el regreso de exiliados, pero de muchos “desaparecidos políticos no se supo nada”, recuerda.

Una de las beneficiadas de las posteriores movilizaciones de “las doñas” fue Elda Nevares, detenida y torturada por el Ejército en la norteña ciudad de Torreón por pertenecer al grupo armado comunista Movimiento de Acción Revolucionaria. Su marido fue asesinado.

“Yo estuve tres meses, de abril de 1979 a julio de 1979. Me liberaron por una intensa campaña de denuncia de ‘las doñas’ para que en este país se reconociera que había desapariciones y se practicaba secuestro político”, relata a Efe Elda, quien fue internada en el sótano de un campo militar sin que su familia lo supiera.

Allí conoció a otras personas encerradas cuyo paradero sigue desconocido 40 años después: “Vi a gente de mi edad en los sótanos, en ese tiempo había muchos secuestrados. Si biológicamente tienen edad de vivir, y yo estoy viva, quiere decir que los demás deben estar vivos”.

A sus 66 años, y desde que fue liberada, Elda ha formado parte del colectivo que busca a esos desaparecidos y esta mañana estuvo presente en la concentración de 40 horas realizada delante de la Catedral.

Allí presenció un momento tenso con las autoridades del recinto religioso que, descontentas con las pancartas con las caras de los desaparecidos que las mujeres pusieron en la verja de la Catedral, optaron por arrancarlas por la fuerza.

Recordó que una ocasión en la que “las doñas” intentaron hacer una tercera huelga de hambre dentro de la catedral, tuvieron que refugiarse de la policía dentro del recinto. “(Los antidisturbios) entraron por nosotros y entonces no hubo ninguna queja de la Iglesia”, reprocha.

De igual manera que la Iglesia sigue oponiéndose a albergar el movimiento de “las doñas”, el fenómeno de las desapariciones en México, muchas en manos de autoridades coaligadas con el crimen organizado, siguen vigentes.

“Ha habido cambios pero son insuficientes”, dice Tania, que lamenta que aunque las desapariciones forzadas ahora están tipificadas, las fiscalías que las investigan “no son eficientes”.

De acuerdo con registros oficiales, al menos 37.436 personas permanecen no localizadas en México.

Bajo el mandato de Enrique Peña Nieto (2012-2018), del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el caso más mediático ha sido la desaparición en 2014 de los 43 estudiantes de la escuela para maestros de Ayotzinapa en manos de policías corruptos.

“Nos faltan todos”, reza una pancarta que sobrevivió al arranque del personal de la Catedral. EFE