María Valverde: quiero experimentar y hacer más trabajos con mi marido

Alicia García de Francisco

San Sebastián (España), 24 sep (EFE).- María Valverde tiene solo 32 años pero una larga experiencia como actriz, oficio en el que empezó con solo 16 y ahora está en un momento de autoexigencia en el que busca experimentar y trabajar con la gente que quiere y admira, como su marido, el director de orquesta Gustavo Dudamel.

“Me gustaría experimentar, no he hecho nada más que empezar, llegué al cine muy joven y he seguido una ola”, explica Valverde a Efe en el Festival de San Sebastián, donde presenta la película “Araña”, del chileno Andrés Wood, en la sección Horizontes Latinos.

Sentada en una terraza, tras atender a los fans que recorren los alrededores del Kursaal donostiarra en busca de estrellas, Valverde reconoce que a un artista no siempre le es fácil controlar su carrera, pero eso es justo lo que quiere hacer ahora.

“Quiero hacer proyectos que me nazcan a mí (…). al fin y al cabo la meta de cada uno es trabajar con la gente que quieres y con la gente que admiras, creo que ese es el mayor lujo que uno puede tener”, asegura la actriz madrileña.

Y una de las cosas que tiene más claras es que le gustaría seguir colaborando en proyectos artísticos con su marido. “Por supuesto”, apostilla Valverde, que realizó con Dudamel una versión de la obra de Mendelssohn “Sueño de una noche de verano” en la que ella recitó pasajes de la obra de Shakespeare.

Busca proyectos como ese, que le hagan pensar. “Me he vuelto una espectadora exigente y quiero sacar lo mejor, quiero aprender, no quedarme en la primera capa, sino buscar proyectos y gente con la que estar, ya no solo con la que trabajar”.

En ese contexto se inscribe “Araña”, una película en la que está acompañada por la argentina Mercedes Morán y con la que ha viajado al Chile de la época de Salvador Allende.

“No puedes decir que no a un buen guion y a un buen equipo”, resalta la actriz, para quien hay “muy buenas historias en España y en Latinoamérica” porque “hay genios en todas partes”.

Por eso está agradecida de que Wood -su película “Machuca” es “una de las mejores del cine latinoamericano”, en su opinión- haya querido trabajar con ella.

Como está orgullosa de otro proyecto, recién finalizado, una película de la peruana Claudia Llosa que adapta la novela “Distancia de rescate”, de la argentina Samanta Schweblin, y que cree que “va a ser especial”.

La manera de escribir de Schweblin “es brillante”, “de otro mundo”. “Busco ese tipo de complejidad en los proyectos”, agrega la actriz, que debutó en “La flaqueza del bolchevique” (2003) y que ha pasado de hacer películas románticas como “Tres metros sobre el cielo” (2010) a cintas políticas como “Araña”.

“Es un salto no medido. Te ofrecen otro tipo de proyectos, te toman mas en serio”, reflexiona antes de recordar que la primera vez que estuvo en el Festival de San Sebastián fue con “La flaqueza del bolchevique”.

“Íbamos pegando nosotros los carteles con un cubo de pegamento y una escoba”, rememora con una sonrisa. EFE