Médicos de Los Ángeles se comprometen a cuidar a los pacientes indocumentados

La Opinión

Los Ángeles (EE.UU.), 14 nov (EFE).- Médicos de Los Ángeles recordaron hoy que los hospitales del condado son un santuario de inmigrantes en el que serán protegidos, y los instaron a dejar el miedo tras el arresto de una niña mexicana enferma en un centro médico de Texas.

“Nuestro hospital sirve a una gran cantidad de población inmigrante y en este momento queremos reafirmar nuestro mensaje que estamos aquí para cuidarlos, tratarlos y protegerlos, hasta de las autoridades de inmigración”, dijo a Efe el pediatra Jacob Bailey, miembro del sindicato del LAC-USC Medical Center.

Los trabajadores de la salud en el condado reafirmaron su compromiso tras el publicitado arresto en las puertas de un hospital de una indocumentada mexicana de 10 años niña, con parálisis cerebral, a la que se le había practicado una cirugía de emergencia.

La menor Rosa María Hernández fue arrestada a finales de octubre pasado por agentes de la Patrulla Fronteriza (CBP, en inglés) después de ser sometida a una intervención quirúrgica para sacarle la vesícula, en un hospital de Corpus Christi (Texas).

Su detención, que se prolongó durante varios días, generó una fuerte reacción entre los defensores de los inmigrantes, y el rechazo de trabajadores de la salud que aseguraron que con estas acciones las autoridades de inmigración están poniendo en riesgo la salud de los inmigrantes, o sus hijos.

“Tenemos que contrarrestar el miedo que causó el arresto de esta niña; queremos que la comunidad se sienta segura de poder venir a una sala de emergencia”, explicó María Mates, residente de medicina en LAC-USC.

Bailey lamentó que el temor a encontrarse con las autoridades de inmigración podría generar problemas de salud mental en los niños, sus padres y la comunidad en general.

“Como médicos es nuestro deber de cuidar la salud de nuestra sociedad, y el arresto de una niña como Rosa María demuestra que vivimos en una etapa insalubre, y debemos hacer algo”, insistió Bailey.

El apoyo de los médicos y enfermeras incluyó a los jóvenes favorecidos por la Acción Diferida (DACA), que están en riesgo de perder sus permisos de trabajo cuando expire el auxilio migratorio en marzo próximo.

Aseguraron que prestarán los servicios médicos que brinda el condado, como el Centro de Bienestar Comunitario del LAC-USC Medical Center, que atiende una gran población latina y de pacientes de bajos recursos.

Un reciente estudio de la Universidad de Stanford sobre niños y madres protegidas por DACA, reveló que la exposición al estrés y la adversidad en la niñez no solamente causa mala salud y problemas de desarrollo en el corto plazo, sino que pueden persistir en la edad adulta”.

“Los desórdenes de salud mental en la infancia están relacionados con otros retos posteriores en la vida como problemas en la escuela, problemas de salud a largo plazo e ingresos más bajos”, concluyó Jens Hainmueller, uno de los autores del estudio. EFE