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“Merlí era ‘El misántropo’ de Molière pero modernizado”, dice su creador

Marina Guillén

Buenos Aires, 30 abr (EFE).- El personaje de Merlí era “un poco ‘El misántropo’ de Molière pero modernizado”, aseguró a Efe este martes en Buenos Aires Héctor Lozano, creador de la serie española Merlí, un personaje que dice cosas que a él mismo le gustaría decir y que, cree, a mucha gente en casa le sucede lo mismo.

En la obra del dramaturgo francés, escrita en 1666, el personaje principal Alcestes dice tener “el defecto de ser más sincero de lo conveniente”, algo que le sucede también a Merlí Bergerón, el “antihéroe” creado por Lozano y que interpreta en la pequeña pantalla el catalán Francesc Orella.

Junto al actor Carlos Cuevas, Pol Rubio en la serie, presentó en la 45ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires la novela “Cuando fuimos peripatéticos” (Grupo Planeta, 2018), que cuenta, desde los ojos de Bruno, la historia de su padre Merlí, un profesor de filosofía que llega a dar clase a su instituto y cambia la vida de su curso a través de sus particulares métodos como docente.

Lo que no se esperaba ninguno de los dos, es que les recibieran en el aeropuerto cámaras de medios argentinos y fans ansiosos de saludarles y presumir en redes sociales de haberse sacado una fotografía con una de las estrellas de la serie que se ha convertido en todo un furor en el país austral.

“Después de visitar la ciudad, hemos visto poco a poco cómo el furor de Merlí era algo real porque, especialmente a él (a Cueva) le reconocen. La gente se para, pide fotos y todo el mundo habla de Merlí, y esto nos encanta”, dijo Lozano.

Cuevas destaca el entusiasmo de los seguidores argentinos, “tremendamente educados y respetuosos”, que “piden permiso, se acercan con cuidado y preguntan”.

“Son más apasionados, eso sí”, aseveró el actor.

Los “peripatéticos” de la novela que les llevó este martes a acercarse al público del país sudamericano en el predio porteño de La Rural son los mismos que los de la serie, y, como afirmó Cuevas, no es “incompatible” leer el libro antes de ver las dos temporadas o viceversa.

Tampoco necesitarán llevar la serie al día para disfrutar del “spin-off” de Merlí, que se titulará “Sapere Aude” y se estrenará este año.

“‘Sapere Aude’ es una cita de Horacio que retoma Kant durante la Ilustración, y significa ‘atrévete a saber’, es un viaje de autoconocimiento de mi personaje donde Merlí le pasa el testigo”, comentó Cuevas.

Pol empieza a estudiar Filosofía y se adentra en la facultad, allí se encontrará nuevos alumnos y profesores, y un espacio donde construir una “nueva identidad”.

“Ya no ocupa el rol de líder que ocupaba en el instituto, nadie le conoce y va a tener que seguir su camino prescindiendo de los personajes de la serie”, añadió.

La serie española Merlí, llegó a las pantallas de los argentinos a través de la plataforma digital Netflix, y que sorprendió a más de uno leyendo subtítulos y enamorándose del idioma catalán en el que está originalmente rodada.

“Yo creo que una de las claves es tratar al espectador como un intercambiador inteligente, creo que el público agradece cuando se le trata con inteligencia y cuando no se le da todo hecho”, defendió Cuevas.

La historia del profesor interpela a una serie de valores “radicalmente contemporáneos”, subrayó el intérprete catalán, que están presentes y forman parte de conflictos sociales, ya no tanto del público adolescente, sino de las familias.

Una revolución que hizo que aumentara un 80 % las matrículas en las facultades de filosofía en Cataluña, según indicó Lozano, y que “puso de moda” la lengua de los pensadores, algo que parecía reservado a “eruditos”, y que Lozano acercó al público valiéndose de un asesor experto en filosofía.

Lozano y Cuevas vivieron “preocupados” desde la capital argentina las últimas elecciones de España, que culminaron con el triunfo socialista del partido de Pedro Sánchez y en las que se vaticinaba que el partido ultraderechista Vox entraría en el Parlamento, y que terminó con 24 diputados, algo que Lozano señaló como la “ultraderecha adormecida” cuyo empuje se vive en toda Europa.

“Quiero pensar que hay 24 fascistas en el Congreso, pero que los votantes de Vox al final deben ser gente muy confundida y que hay que buscar las herramientas para venderles propuestas que les permitan dejar de votar a un partido que estoy seguro que mucha gente no cree”, consideró Cuevas, quien aclaró que esto no tiene que significar que existan “dos millones de votantes fascistas”.EFE

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