miércoles, agosto 4, 2021
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Messi: una semana de Cara y Cruz.

El barcelonismo se ha abonado a las emociones fuertes. El primer equipo del Barça está recuperando sensaciones tras un mal inicio de liga, pero no acaba de carburar del todo y el Sevilla ha destapado las carencias del equipo. El mal resultado en la ida de la Copa del Rey (2-0 ante el Sevilla) es un ataque directo a la línea de flotación del optimismo culé, pero todavía queda camino por recorrer.

Leo Messi es uno de los nombres propios que está luchando con todas sus fuerzas para revertir la situación de la entidad. El jugador azulgrana ejemplifica de manera clara el rendimiento del Barça en los dos últimos partidos. El jugador se exhibió ante el Betis, firmó una media hora de leyenda y consiguió que el Barça sumara los tres puntos en el marcador. En cambio, ante el Sevilla, no logró perforar la portería defendida por Bono. Independientemente de los resultados, su implicación mostrada en las últimas jornadas es intachable.

Al final, Messi ha tenido tanta incidencia sobre el juego azulgrana y su historia reciente, que verlo jugar es un acto ineludible si alguien se traslada a la Ciudad Condal, una visita equiparable a la de la Sagrada Familia o La Pedrera, alguna de las maravillas arquitectónicas que ofrece Barcelona.

Ante el Betis, Messi no firmó quizás el mejor partido de su carrera, pero la influencia directa que tuvo sobre el equipo fue casi insultante. El equipo entrenado por Ronald Koeman no acababa de encontrar la fórmula para hacer daño al equipo andaluz. El holandés había optado por dar descanso a algunos de los puntales del vestuario para encarar el partido de Copa con el Sevilla con las máximas garantías. El exigente calendario que está afrontando el club así lo demandaba.

Pero con el avance de los minutos el Barça no encontraba el dinamismo óptimo para generar peligro. De hecho, el Betis incluso consiguió ponerse por delante en el marcador con un gol anotado por Borja Iglesias en el minuto 38 de partido. Koeman no tuvo más remedio que colocar a Messi y a De Jong sobre el terreno de juego. La influencia de Leo sobre el partido fue casi inmediata. Cuando solo habían pasado dos minutos desde que se encontraba sobre el césped, logró anotar un gol de bella factura. El tanto afectó también la moral de un Betis que había logrado defenderse con éxito hasta el momento.

La exhibición de Messi no se detuvo después del gol. Como si fuese el Xavi de su mejor época, actuó como un metrónomo y creó y distribuyó juego de manera constante. Fue el autor también de una magnífica asistencia que ayudó a anotar el 1 a 2 en el marcador. Finalmente, el partido acabó con 2-3 tras un gol del Betis en el minuto 75 y una diana de Trincão en el 87; pero sin Messi sobre el terreno de juego, el partido habría sido muy diferente.

Después de esta inyección moral y de la fortaleza que estaba mostrando el Barça con relación a superar situaciones adversas -aún está muy presente la eliminatoria de Copa con el Granada-, el equipo tenía que afrontar el primer test serio del curso: las semifinales del torneo ante el Sevilla. El equipo de Julen Lopetegui es un bloque muy trabajado, y los azulgranas ya estaban advertidos de la dificultad que se derivaría de este enfrentamiento. Seguramente Messi podría haber disputado el partido en mejores condiciones si hubiera descansado los 90 minutos ante el Betis, pero la situación inherente del partido demandó su presencia.

La previa del partido no era excesivamente optimista, ya que la defensa azulgrana se presentó al partido en cuadro. La ausencia de puntales importantes en la línea defensiva como es el caso de Gerard Piqué o de Ronald Araújo hacían prever que no sería una noche fácil. Y no lo fue.

Messi intentó liderar los ataques azulgranas, pero un excelentísimo Koundé y un Bono inspirado evitaron que el astro argentino firmara su mejor noche. Sin embargo, el delantero azulgrana tuvo ocasiones claras de gol para sumar algún tanto al marcador, pero no fue posible. El partido finalizó con un 2-0 en contra de los culés y la eliminatoria se resolverá en tres semanas.

Lo que sí es buena noticia para los intereses azulgranas -y va más allá del resultado- es que Messi está muy implicado con el rendimiento del equipo. Un síntoma que puede interpretarse como una hipotética extensión de su relación con el club más allá de este verano próximo. De momento, no está nada claro.

 

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