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Mi visión personal acerca de los adolescentes. una realidad que podemos transformar

Un poco de historia de nuestros adolescentes, de dónde venimos, hacia dónde vamos, que podemos hacer y un decálogo para docentes de este nivel. La gran experiencia de escribir un libro que intento en Durango insertarse como parte de la formación de los adolescentes, es éxito en otros Países y circula por varias partes del mundo.

                       

“La educación es “la fuerza del futuro”, porque ella constituye uno de los instrumentos más poderosos para realizar el cambio. Uno de los desafíos más difíciles será el de modificar nuestro pensamiento de manera que enfrente la complejidad creciente, la rapidez de los cambios y lo imprevisible que caracteriza nuestro mundo.” Edgar Morín (1999)

 “…que los maestros trasciendan los propósitos exclusivamente disciplinares y apoyen de manera integral la formación de los jóvenes.” Casilda Adelina Juárez González

 “Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta”.  Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego

Hace algún tiempo tuve la gran oportunidad de cursar el diplomado en competencias docentes en la Escuela Preparatoria Diurna de la UJED, y fui honrado con la gran distinción de ser el orador por parte de los docentes que lo cursamos. Y debo de mencionar que me parece de verdad relevante, el enfoque que se le está dando a la educación de los estudiantes del nivel medio superior; porque transitar como adolescente por esta etapa, puede ser altamente gratificante y adquirir las bases del desarrollo del potencial que tiene como ser humano, o bien, puede ser el inicio de una vida llena de frustraciones, de un pobre desarrollo, de una incertidumbre por el futuro, contagiarse por una desafección institucional y social, como la que actualmente estamos viviendo, etc.. Por eso debemos entender, que está en nuestras manos, como gobierno, como sociedad, como padres, como directivos o como docentes, las grandes decisiones que nos permitirán generar las condiciones, las bases y el camino que los adolescentes deberán transitar para aspirar a convertirse en grandes seres humanos: integrales, exitosos y felices como lo propongo en el libro que presentamos hace poco, y que ya está en diversas partes del mundo vendiéndose por librerías de Alemania, Australia, Portugal, Rumania, Inglaterra, E.U. etc.: “TRANSFORMANDO ADOLESCENTES”. Un programa de desarrollo del potencial humano, dirigido a todo el público, con énfasis para estudiantes de nivel medio superior, que tiene como objetivo fundamental: el desarrollo pleno e integral de los seres humanos a través de herramientas que les permitirán alcanzar las competencias necesarias para vivir una vida a plenitud, teniendo como eje central la felicidad. Ya que es obvio que dentro de este recorrido, vivirán un desarrollo profesional, familiar, laboral y social como seres integrales.

Debo reconocer que la RIEMS (Reforma integral de la educación media superior), representó un marco propicio e idóneo para replantear a la sociedad, y a los adolescentes, una forma distinta de educar y formar a nuestros estudiantes; que implica, no solo la formación académica o disciplinar para continuar sus estudios de nivel superior, sino de la dotación de herramientas, conocimientos y habilidades de desarrollo humano, a través de las competencias genéricas, que les permitan enfrentar los retos de la vida. Pero es necesario, para lograr lo anterior, el desarrollo pleno, a la par, del docente y del directivo para alcanzar una sintonía entre alumno, docente y directivo, a lo cual le agregaría, además, a los padres de familia. Y de esta manera podríamos hablar de una sociedad en evolución plen

Si Ud. es adolescente, padre de adolescente, docente, o funcionario de educación media superior, le invito a que lea este discurso, que presenté en la graduación del diplomado de la 5ª. Generación en competencias docentes del nivel medio superior, y que refleja nuestro sentir como docente sobre los adolescentes y su formación.

Philippe Aries dice “la juventud es el período destinado a la  educación para la vida activa, y en la sociedad moderna la educación es la base del desarrollo. … El foco debe estar en la nueva relación histórica entre individuo y sociedad, que se desarrolló en el siglo XVIII en la era pre-industrial y, más tarde, en la sociedad industrializada…. La juventud fue la respuesta al desarrollo productivo de la sociedad burguesa. El joven tiene que desarrollar sus potencialidades individuales para encarar la vida productiva y política y para administrar sus propios intereses en esta vida. La juventud se desarrolla en el sistema escolar, que es el principal agente del `desarrollo de las potencialidades individuales’. … La vida escolar es el contexto básico o crucial de la juventud

El adolescente actual requiere  funciones de reproducción social, integración y adaptabilidad, pero, también, capacidad renovadora, y flexibilidad a las innovaciones y permeabilidad al cambio.

De este modo, y como manifestación de la crisis, asistimos a un vertiginoso proceso de cambio de valores, en el que debemos enfrentarnos a la pérdida de ideales constituidos históricamente, ante la emergencia del “pensamiento débil” y del relativismo cultural. Y surge el llamado “nuevo narcisismo”, en el marco de un consumismo exacerbado que se transforma en razón social hegemónica, incentivando a la satisfacción inmediata y a la cultura de vivir el momento.

Para algunos filósofos posmodernos, como Gilles Lipovetsky, la sociedad posmoderna esta sostenida por el consumo y la comunicación. En el nuevo narcisismo, “el individualismo posmoderno”, se caracteriza por el impulso de los deseos de autonomía individual, un repliegue de las personas sobre sí mismas, en persecución de sus intereses privados a fin de lograr una mejor vida para ellas mismas, del culto al cuerpo, a las relaciones y al placer. Todo expresado en un conjunto de nuevos valores. Visto de este modo, se trataría de un cambio social y cultural, que encarna un neohedonismo fin de siecle, al que no habría mucho que reprocharle. Cambiar la vida, cambiar la sociedad y cambiar su vida. En las sociedades modernas el consumo se torna un locus privilegiado para la generación de las diferencias y la disposición de la alteridad, es decir, para el trabajo de procesar la propia identidad. Y el lugar del consumir y del tener, se mimetizará con la posibilidad de ser. Como consecuencia, estimulados al extremo por la publicidad y la propaganda, la tensión que resulta de la oferta del “mercado de bienes para la juventud” y la posibilidad de acceso real a tales bienes, impacta en los jóvenes, que no logran fácilmente sustraerse a sus imágenes seductoras, más allá del hecho cierto de que los mismos jóvenes re-inventan y dotan de nuevos sentidos a los bienes que se les ofrecen.  Aun así, el mercado posee una increíble capacidad metabolizadora de la novedad y rápidamente le encuentra un sitio en los estantes del shopping.

En este marco, una mirada atenta de los agrupamientos juveniles nos permite descubrir características relacionales bien diferentes de las observables en la generación anterior. No se trata aquí de la constitución de grandes colectivos movidos por ideas radicales de cambios macro, ni de identidades cortadas por ideologías que vienen a capturar a los jóvenes con su certidumbre y monolitismo, en la medida en que tales discursos han quedado sepultados por un nuevo tiempo, productivista, individualista, asediado por pequeños relatos que procuran dar sentido a vidas más acuciadas por la necesidad y amenazadas por la exclusión. Aunque como el lobo frente al cordero, disfrazada de la “aventura del riesgo y la libertad”.

El desafío para una sociedad democrática, es como articular una escuela que habilite para el desempeño laboral y dote, al mismo tiempo, de los mínimos comportamientos y saberes ciudadanos. Y que permita, en el fondo, pensar la posibilidad de construcción de un horizonte diferente que hoy parece tan lejano. No olvidemos que “el mercado”, la productividad y el consumo, son los nuevos organizadores del mundo.

Desde esta perspectiva, la construcción de las identidades basada en la diferenciación por el estilo y las prácticas culturales, se ven tamizadas por la tecnologización de la sociedad, generando una estética novedosa, acompañada por una teatralidad enfatizada y por rituales y códigos que ayudan a construir el lugar propio y que se presentan como claves de pertenencia, a través de conductas y acciones diseñadas por los propios adolescentes.

Estas nuevas culturas juveniles, comparten un sentimiento comunitario y grupal desde el cual procesan sus conflictos entre pares y enfrentan su vulnerabilidad ante un exterior hostil. Frente a la imposibilidad de acceder a los bienes que los medios les aseguran los dotarían de éxito y poder, en la medida en que tienen plenamente integrados los signos del consumo, los agrupamientos juveniles pasan, en consecuencia, a tener una relevancia mucho mayor como espacio de socialización entre iguales, un espacio de carácter horizontal en donde no solamente comparten visiones del mundo sino que, además, las generan. El grupo de pares, es el lugar desde dónde darle sentido al mundo, con el rechazo de la perspectiva adulta por inadecuada, falsa, o portadora de un doble discurso. En todo caso, alejada de su realidad. Y es aquí cuando el grupo se presenta como el lugar posible de las nuevas articulaciones y de construcción de sentidos, lugar desde el cual enfrentan la crisis de valores y de sentido, frente al descrédito de lo dado, la sensación de pérdida de rumbo y el sentimiento de impotencia respecto a la posibilidad de transformar las cosas.

Para los adolescentes, los adultos, son la referencia ineludible. Siempre propensos a mirar y a tratar a los jóvenes a partir del recuerdo de su propia juventud se encuentran frente a un abismo. Campos que antes aparecían como previsibles, hoy definitivamente no lo son. Navegar en la incertidumbre, no les sucedía cuando les tocó ser jóvenes, mientras los adolescentes de hoy, navegan en aguas turbulentas.

En este sentido, es usual, en los adultos la descalificación de los jóvenes, estableciendo parámetros de comparación con una sociedad -la de su propia juventud-, que ya no existe. Y a la cual es imposible volver.

Como señalan los autores de “Historia de los Jóvenes”, “Más que de una evolución fisiológica concreta, la juventud depende de unas determinaciones culturales que difieren según las sociedades humanas y las épocas, imponiendo cada una de ellas a su modo un orden y un sentido a lo que parece transitorio, y hasta desordenado y caótico. Semejante ‘edad de la vida’ no puede hallar una delimitación clara ni en la cuantificación demográfica ni en una definición jurídica”

En nuestra perspectiva, la juventud es, a la vez, un tiempo de tránsito y un estadio específico, con entidad propia, en la vida del individuo. Y, por plural, que cobija múltiples juventudes o posibilidades de ser joven. Visto desde este ángulo, los restantes períodos de la vida del individuo también podrían leerse desde la óptica de la transición, en la medida en que, delimitados como tales, son períodos por los que se atraviesa y en los que se adquieren, o se pierden, nuevas y viejas posibilidades vitales. Por qué entonces, ¿la juventud sería tránsito y no la infancia o la adultez? ¿Acaso hay un lugar claro y definitivo al cual llegar? ¿Por qué habría cambios biológicos, psicológicos y sociales tan especiales en este período de la vida y no los habría en otros? Todo da la impresión de que esta definición por la negativa de “período de transición” involucra una fuerte lectura adultocéntrica, enmarcada en relaciones de poder específicas de una sociedad de organización capitalista, patriarcal y más afín a las realidades de los países europeos. Y en cuanto al concepto de moratoria social, afirmamos que está teñido por una mirada que ubica a los adultos en el centro y como modelo, poniendo al resto de los sectores poblacionales, distribuidos socialmente en términos de grupos de edad, como satélites que orbitan alrededor del núcleo, como periferia de la verdad inscripta en la adultez. Sin embargo, si midiésemos según los procesos de desarrollo de redes neuronales, o de la fuerza física, o de la experiencia acumulada en la vida, los criterios serían, sin duda, otros. Lo que aquí hace centro, es la unidad “trabajador”, pero resulta que esta misma unidad, está hoy en crisis.

Por otra parte, los nuevos paradigmas que postulan al ser humano, en sus diferentes temporalidades, como sujetos de derechos y responsabilidad, más allá de que estas puedan variar en tiempo y espacio, nos llevan a un modelo de pensamiento diferente, en el cual no hay transiciones ni moratorias, sino períodos de la vida con tareas propias que no se subalternizan sino que tienen entidad particular dentro de un recorrido vital que concatena posibilidades y atributos.

Además, si las mismas instituciones de la modernidad que modelaron los viejos sujetos, están, cuando menos acosadas y en proceso de cambio, como el Estado de Bienestar, la escuela, la familia, las instancias de representación, etc., resulta insólito, cuando menos, sostener un imaginario que no responde a los tiempos. Por ejemplo: las separaciones y divorcios, los cambios de empleo, la muerte del cónyuge o pareja, la menopausia y la andropausia, el nacimiento de nietos, segundos (o terceros…) matrimonios y parejas, etc., etc., etc.

Y, luego de este recorrido, podemos preguntarnos: ¿por qué es importante esta disquisición acerca del concepto y el discurso sobre la “juventud”? Una respuesta seria: porque “lo cierto es que todas esas proyecciones simbólicas -implícitas en las diferentes conceptualizaciones-  cumplen un cometido eficaz en las `políticas’ de juventud, ya sea por tentación de excluirla o, por el contrario, por la función de control social que determinadas sociedades reconocen…”.

Estos adolescentes, no sólo tienen que enfrentar el desafío de desarrollar su identidad, sino que deben hacerlo en el marco de una profunda crisis de sentido que atraviesa a la sociedad y una crisis de supervivencia que cruza a una porción sustantiva de nuestras familias y comunidades.

En este marco, se trata de generar y apoyar, desde muy diferentes ámbitos, estatales y privados, iniciativas que reconozcan, respeten y promuevan la pluralidad y la tolerancia hacia las diferentes manifestaciones culturales juveniles y, que, al mismo tiempo, enfrenten la exclusión basada en la desigualdad social. Estas acciones, deberían alentar el desarrollo de espacios protegidos para el intercambio entre pares y con adultos, que faciliten el encuentro. Y donde adquiere particular relevancia incluir la perspectiva de género y estimular la más amplia participación juvenil.

Más allá de lo institucional, específicamente en tantos adultos, resulta imprescindible que los escuchemos, acompañemos y alentemos. Que los tratemos de “persona a persona”, como nos han pedido. Comprometernos con ellos, y, fundamentalmente, sostener vínculos de calidad, quererlos, enojarnos y alegrarnos con ellos. Poner en juego una presencia con afecto y con ganas de hacer. Pensemos que son los mismos jóvenes que deberán enfrentarse a una sociedad mucho más excluyente. De este modo, frente al clima general de escepticismo y resignación, los ayudaremos para que la sensación de “no hay futuro” ceda lugar a la creación de nuevos mundos.

Aquel mundo optimista, de la movilidad social incluyente, un mundo seguro del progreso que alcanzaría a todos, se ha ido, afectando al significado otorgado a las cosas, que quedan atrapadas entre un pasado moribundo y un presente que no termina de nacer. Ahora, en palabras de Lipovetsky, somos todos más pragmáticos y combatimos en pequeñas luchas. Ya no hay grandes programas ni grandes sueños, y, sin embargo, el mundo sigue convirtiéndose demasiado a menudo en una pesadilla. Los jóvenes, cobijados en sus diferentes tribus, enfrentan, resisten y construyen con los que recursos que les han tocado en suerte. Algunos, los obtienen fácil, otros disputan por ellos. La demanda de más y mejores oportunidades para todos los jóvenes, supone la  decisión de promover su protagonismo en la vida social, política e institucional a través de acciones sustentadas en la ética del diálogo y la escucha, estimulando el desarrollo de su autoestima, la creatividad y promoviendo una política de “igualdad en la diferencia”.

Para finalizar el discurso, me permití presentar el siguiente decálogo de los docentes del nivel medio superior, el cual espero tomen como guía los docentes de todo el nivel medio superior, en México y el mundo:

DECÁLOGO DE LOS DOCENTES DEL NIVEL MEDIO SUPERIOR

A través de los años de ejercicio docente, me encuentro hoy ante la circunstancia de evolucionar en lo personal y trascender a través de los adolescentes que formaremos para un futuro mejor guiándome por los siguientes postulados:

1.- Aprovechar mi experiencia acumulada en las aulas para lograr las mejores competencias en mis alumnos.

2.- Despertar en mis alumnos el amor al medio ambiente, a sus semejantes y a la vida.

3.- Desarrollar con pasión mejores competencias docentes para transformar a los muchachos que emergen al futuro próximo.

4.- Generar a través de mi congruencia como ente social, valores que permitan una sana convivencia de los alumnos en su inserción educacional, social o laboral.

5.- Ejercer un liderazgo de alto nivel que permita una transición educativa del nivel medio superior al nivel superior

6.- Enseñarles las dimensiones esenciales de la vida a través de estimular la automotivación, el autoaprendizaje y el autocuidado como pilares del desarrollo del ser humano.

7.- Lograr el desarrollo integral de los adolescentes a través de las competencias necesarias para enfrentar el desafío que es la vida y lograr seres exitosos y felices.

8.- Dotarlos de conocimientos suficientes y pertinentes, así como de sentido común para continuar su preparación y su utilización en la vida cotidiana con idoneidad.

9.- Fortalecer  y desarrollar al máximo sus potencialidades para un máximo bienestar biológico, psicológico, social y espiritual

10.- Tatuarlos con los signos y símbolos de la libertad, la justicia y la ética en todos sus actos que desarrollen a lo largo de sus vidas, para lograr un mejor desarrollo en lo personal y lo social.

Y finalmente aprovechar la fuerza y el impulso de la RIEMS para ser un punto de partida de la evolución de los seres humanos que tendremos a nuestro cargo en nuestra labor docente y por ende una sociedad más justa, equilibrada y armónica.

 Es evidente que este discurso encierra, entre muchas cosas más, el entorno y la caracterización de los adolescentes, en los tiempos actuales, lo cual nos lleva a tomar estos conceptos como referencia para nuestro quehacer cotidiano como docentes, directivos, padres o sociedad en general, ya que así como adolecen de muchas cosas, que están tratando de adquirir, también son materia moldeable, sobre todo en la parte mental y espiritual, que serán las condiciones que les permitirán salir adelante en su futuro, por lo que es imperativo, generar las estrategias o los programas específicos para el reforzamiento de las competencias genéricas que son necesarias para lograr los objetivos que plantea la Reforma integral de la educación media superior a través del perfil de egreso de los muchachos.

Aprender a entender y manejar sus emociones, comunicarse en forma adecuada, trabajar en equipo, saber automotivarse para alcanzar objetivos, ser empático, manejar relaciones interpersonales, etc., serán las claves de su pleno desarrollo, en lo laboral, social, familiar o profesional.

Espero que este breve discurso sobre la adolescencia le motive a leer más, a reflexionar, a mejorar su desempeño como docente, a estimular su función como directivo, a despertar su instinto materno o paterno para formar mejores hijos, y a motivarse como adolescente para comprender y aprovechar mejor esta etapa para participar activamente en su formación.

 Bajo este contexto, destaco la necesidad del apoyo de parte de los gobiernos que buscan cambiar las formas de hacer política y México, tiene hoy la gran oportunidad de recuperar los tres valores que le pueden permitir recuperar la credibilidad a un gobierno, como son la congruencia, la tolerancia y la transparencia en el ejercicio del poder de los políticos, que aunque no nos guste representan el eje que da dirección o incertidumbre, que cataliza para bien o para mal las políticas públicas, que generan o sustraen recursos para el pleno desarrollo de la sociedad, y que impulsan o hunden los procesos de transformación para una mejor sociedad, en la que el grupo de adolescentes representa el futuro cercano de una nueva realidad en nuestro Estado y aplicable a todo México y el mundo. Debo destacar que el discurso estuvo un poco largo, pero era necesario hacer énfasis en la reflexión  sobre los adolescentes para hacer conciencia y decidirse a realizar cambios de fondo en la educación, y fue un gran gusto observar cómo se despertó un gran interés en quienes estuvieron presentes, y posteriormente muy alabado el discurso y que dejo una grata sensación de esperanza para transformar vidas que están en formación.

 En lo personal he escrito el libro “Transformando adolescentes” el cual es un programa de desarrollo del potencial humano, y que tengo la gran alegría de estarlo viendo en diversas librerías del mundo, como la foto que le anexo, que es un ejemplo, y hemos insistido en presentar un resumen ejecutivo de la creación de un Instituto de desarrollo del potencial humano, pero vemos que aún no se alcanza  a ver la gran importancia que puede tener en la sociedad. Pero algún día entenderemos que necesitamos mejorar al ser humano desde su esencia y formación para alcanzar una mejor sociedad y enfrentar de frente los grandes retos que hoy nos superan como divorcio, bullyng, suicidios, aumento en la violencia, alta criminalidad, etc. Pero como siempre Uds. Tienen la última palabra. ¡Hasta la Próxima semana! Email: programasaludmaxima@hotmail.com

 

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