martes, septiembre 21, 2021
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Miedo e impotencia propician violencia contra sanitarios en plena pandemia

Ginebra, 18 ago (EFE).- El miedo, la impotencia y la confusión causadas por la pandemia de la COVID-19 han propiciado más de 600 casos de violencia contra personal médico y enfermos y daños a infraestructuras sanitarias,  reveló hoy el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Este dato, publicado con ocasión de conmemorarse este mièrcoles 19 de agosto el Día Mundial Humanitario, se basa en informaciones de primera mano recolectados por la organización humanitaria.

El CICR está presente en decenas de países y tiene operaciones prioritarias en una veintena de ellos, aquejados por la violencia armada o que siguen sufriendo las consecuencias de cruentos conflictos.

La crisis de la COVID-19 se ha sumado a las tensiones ya existentes en esos contextos, con más de 40 países que han reportado situaciones de violencia física, acoso o estigmatización contra trabajadores sanitarios, aunque los casos que se conocen representan solo una parte de los que realmente han ocurrido.

De acuerdo a las informaciones recogidas por el CIRC, un 67 % de los ataques se dirigieron contra personal de salud, el 22,5 % contra personas heridas o enfermas, incluidos pacientes, y un 5 % contra desplazados y refugiados.

Por tipos de agresiones más frecuentes, el 20 % fueron físicas, el 15 % estuvieron relacionadas con incidentes basados en la discriminación y otro porcentaje similar fueron casos de amenazas y ataques verbales.

“La crisis ha puesto a los trabajadores sanitarios en riesgo en momentos cuando más los necesitamos. Muchos han sido insultados, acosados o sujetos a violencia física. Esta atmósfera de miedo, más la falta a veces de equipos de protección, están aumentando el estrés físico y mental que sufren”, señaló el CICR en un comunicado.

Se explica que cuando los incidentes han sido protagonizados por miembros de la comunidad, el miedo o sufrimiento han sido los principales motores.

“Cuando los pacientes o sus familiares estuvieron detrás de esos actos, un reclamo por la muerte del pariente o el miedo a la muerte fueron los motivos principales”, se afirma.

Otra causa detrás de las agresiones fue la imposibilidad de realizar funerales y entierros de la forma habitual debido a las restricciones impuestas para frenar la transmisión del coronavirus. EFE

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