miércoles, enero 19, 2022
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Miles de rumanos del interior y la diáspora se movilizan contra el Gobierno

Marcel Gascón

Bucarest, 10 ago (EFE).- Miles de rumanos de dentro y fuera del país salieron este sábado a las calles de Bucarest para protestar contra el Gobierno del partido socialdemócrata PSD, al que acusan de ser una “lacra” para el desarrollo del país y condenar a millones de rumanos a emigrar al extranjero.

Portando banderas de Rumanía, la Unión Europea (UE) y de países de acogida de la diáspora rumana como España, Reino Unido, Canadá o Estados Unidos, los manifestantes se congregaron frente a la sede del Ejecutivo y expresaron su rechazo a la corrupción y el clientelismo que le recriminan al PSD.

“Solo queremos tener un país normal, que funcione, y que todos los rumanos puedan volver a llevar una vida digna aquí”, dijo a Efe Ion Victor, un joven rumano que tiene familiares emigrados a EEUU y llevaba la bandera de las barras y las estrellas.

Muchos de los asistentes eran rumanos emigrados a Occidente que pasan sus vacaciones de verano en su país de origen.

Uno de los reproches más repetidos tenía que ver con la respuesta de las autoridades al reciente secuestro y asesinato de una adolescente a finales de julio en el sur del país.

La menor de 15 años consiguió llamar tres veces al teléfono de emergencias del Gobierno, pero la policía no irrumpió en la casa en la que murió la víctima hasta 19 horas después de que se pusiera en contacto con los funcionarios que atendían el 112.

La tardía reacción policial despertó una ola de indignación en Rumanía, donde muchos ven la deficiente gestión del caso como una prueba de las carencias de un Estado gravemente afectado por la corrupción y el nepotismo de sus sucesivos gobiernos.

“Este Gobierno tiene que irse ya. La corrupción y la incompetencia que promueve son culpables de lo que ocurrió con esa niña”, dijo a Efe una mujer que se identificó como Mariana.

Algunos participantes habían colocado en el centro de la plaza de la Victoria, donde se encuentra la sede del Gobierno, un pequeño altar improvisado para homenajear a la menor y otras “víctimas de la corrupción”.

Junto a la fotografía de la adolescente había también referencias a la tragedia del Colectiv, una discoteca de la capital en cuyo incendio murieron 64 personas en octubre de 2015.

Las deficiencias de seguridad en el establecimiento, habituales en los locales nocturnos y otros negocios abiertos al público en Rumanía, se convirtieron en un símbolo de la corrupción y la falta de eficacia de la administración y acabaron precipitando la caída del Gobierno del PSD de entonces.

Representadas en el altar estaban también los heridos en la manifestación contra el Gobierno celebrada el 10 de agosto del año pasado.

Aquella protesta había sido organizada por asociaciones de la diáspora para rechazar la agenda de reformas judiciales con que el actual Gobierno del PSD trató de reducir las penas y los plazos de prescripción para delitos de corrupción que afectaban a algunos de sus líderes.

La contundente respuesta de la Gendarmería a los intentos de entrar por la fuerza en el Gobierno de un grupo de manifestantes dejó más de 400 heridos de diversa consideración y le valió fuertes críticas al Ejecutivo socialdemócrata.

Uno de los objetivos de la movilización convocada por la sociedad civil hoy era conmemorar aquella manifestación multitudinaria y denunciar la falta de consecuencias penales para los responsables del operativo de orden público.

El protagonismo de la diáspora en la protesta del año pasado y la violencia con la que reaccionó la policía hicieron de esa marcha un hito en la vida pública de la Rumanía democrática.

“La fecha del 10 de agosto se ha convertido de alguna forma en un símbolo”, dijo a Efe el analista y profesor de Ciencias Políticas, Radu Carp.

“El 10 de agosto ha entrado en el calendario histórico de Rumanía, y mucha gente en el discurso público, sobre todo desde la oposición, apela constantemente a su simbolismo en el debate público”, señaló el analista.

Los manifestantes que participaron en el acto de este sábado gritaron consignas contra el partido gobernante como el ya tradicional “El PSD es la peste roja”, en referencia al pasado comunista de algunos fundadores de esta formación socialdemócrata.

El actual partido gobernante rumano tiene sus orígenes en el régimen autoritario que dirigió la transición rumana y estaba liderado por el presidente Ion Iliescu, un antiguo “apparatchik” comunista que acabaría reciclándose a la socialdemocracia.

El PSD es el partido más grande y poderoso de Rumanía, un país de 19,6 millones de habitantes que tiene una de las diásporas más grandes de Europa.

Según datos oficiales hechos públicos en julio, más de 5,6 millones de rumanos viven en el extranjero. EFE

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