Moscú y Kiev inician contactos para nuevo acuerdo sobre flujo gas a la UE

Nueva Mineria

Berlín, 17 jul (EFE).- Rusia y Ucrania iniciaron hoy en Berlín, con la mediación de la Comisión Europea (CE) y el Gobierno alemán, las negociaciones para sellar un nuevo acuerdo sobre el flujo de gas ruso a través de territorio ucraniano para el mercado europeo a partir de 2020.

Las conversaciones son especialmente complicadas por los distintos intereses de las partes en el ámbito energético y por el conflicto en el este de Ucrania entre el ejercito de Kiev y los separatistas prorrusos, apoyados por Moscú.

El vicepresidente de la CE y responsable de la Unión Energética, Maros Sefcovic, aseguró en rueda de prensa que el objetivo de las negociaciones es lograr “unas operaciones de tránsito” por Ucrania con un “volumen sustancial” de gas y que sean “comercialmente viables”, además de “totalmente compatibles con la regulación europea”.

Sefcovic reconoció que estas conversaciones son “muy complejas” y “difíciles” y el tiempo pasa “rápidamente” (porque el actual contrato concluye a finales de 2019), pero consideró que se puede alcanzar un acuerdo que beneficie a Rusia, Ucrania y a la UE.

“Se puede alcanzar un acuerdo en el mejor de los intereses para todos los participantes. Rusia quiere ser un proveedor fiable, Ucrania quiere ser un país de tránsito fiable y la UE quiere recibir gas de forma estable”, explicó.

La negociación para un acuerdo 2020-2030 que sustituya al firmado para la actual década tiene en su núcleo la cuestión del volumen de gas y el precio acordado, además de los impuestos de paso que percibirá Ucrania por ello, unos ingresos clave para las atribuladas finanzas de Kiev.

La primera reunión, un “primer paso crucial”, según el vicepresidente de la CE, tenía sólo como objetivo fijar una hoja de ruta para los contactos y establecer los temas que se han de consensuar.

Sefcovic abogó porque los encuentros sirvan para construir “confianza” entre Moscú y Kiev, dañada por las disputas previas por cuestiones energéticas y, sobre todo, por el conflicto en el este de Ucrania.

El ministro alemán de Economía, Peter Altmaier, se mostró satisfecho de la “atmósfera constructiva” en la primera reunión, que tildó de “paso adelante”.

“No tenemos seguridad sobre el resultado de las negociaciones”, reconoció Altmaier, que agregó que “merece la pena” intentar alcanzar un acuerdo.

“Sólo la inseguridad (de suministro de gas) tendría ya repercusiones negativas en Europa”, advirtió.

El ministro alemán, que visitó los pasados abril y mayo Kiev y Moscú para abordar este asunto, concedió que habrá que resolver en estos contactos “cuestiones técnicas” y otras “políticas”.

Un acuerdo en el ámbito energético, agregó, también podría “dinamizar” el proceso de Minsk, en referencia al acuerdo alcanzado en 2015 entre Moscú y Kiev, con la mediación de Berlín y París, para pacificar el este de Ucrania (y que lleva dos años en dique seco por la falta implicación de las dos partes).

El Gobierno alemán está interesado en esta cuestión por otro motivo, por el que ha recibido bastantes críticas en las últimas semanas, incluidas las recientes del presidente de EEUU, Donald Trump.

La construcción del gasoducto Nord Stream 2, que conectará directamente Rusia con Alemania y suministrará directamente a la primera economía europea de parte de sus necesidades energéticas, podría dañar financieramente a Kiev, que dejaría de percibir ingresos vía impuestos de paso. EFE