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Movimientos sociales de Nicaragua exigen garantías para diálogo con OEA

Managua, 16 feb (EFE).- La Articulación de Movimiento Sociales exigió este sábado garantías “mínimas” para que el diálogo iniciado ayer entre el Gobierno de Nicaragua y la Organización de Estados Americanos (OEA), en busca de una salida a la crisis local, goce de legitimidad.

La Articulación, integrante de la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco, exigió el “cese de todas las formas de represión”, como primera condición para que el diálogo sea legítimo y creíble.

En este punto la Articulación incluyó la restauración de los derechos civiles y políticos, dando prioridad al “derecho de la libre movilización de personas, de reunión y de libertad irrestricta de prensa”.

La agrupación de organizaciones sociales también demandó la “libertad inmediata de todos los presos y presas políticas”, así como “la nulidad de todos los procesos judiciales”, y el “regreso seguro de las personas que se vieron forzadas a salir del país a causa de la represión”.

De la misma manera instó “el reingreso de los organismos internacionales, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh), y el Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (Mesini), más la “reapertura de las organizaciones nacionales de Derechos Humanos”.

Tanto Ortega como la Secretaría General de la OEA confirmaron ayer viernes el inicio de las conversaciones sobre la situación de Nicaragua, que atraviesa una profunda crisis sociopolítica, que desde abril ha dejado cientos de personas muertas, presas o desaparecidas, miles heridas y decenas de miles en el exilio, en el marco de las protestas contra el presidente.

El Ejecutivo y la Secretaría General de la OEA emitieron ayer sendos comunicados en los que confirman las negociaciones, con Ortega comprometiéndose nuevamente a realizar cambios en el sistema electoral, y sosteniendo que no habrá adelanto de elecciones, la salida a la crisis más recomendada por actores nacionales e internacionales.

La crisis sociopolítica que Nicaragua vive ha dejado entre 325 y 561 muertos, de 340 a 767 detenidos, cientos de desaparecidos, miles de heridos y decenas de miles en el exilio, desde abril, según organismos humanitarios.

Ortega reconoce 199 muertos y 340 detenidos a los que llama “terroristas”, “golpistas” y “delincuentes comunes”.

La Acnudh y la CIDH han responsabilizado al Gobierno de “más de 300 muertos”, así como de ejecuciones extrajudiciales, torturas y otros abusos contra los manifestantes y opositores.

Ortega, quien lleva doce años en el poder de manera continua, no acepta responsabilidad en la crisis ni tampoco los señalamientos generalizados sobre graves abusos de las autoridades contra los manifestantes antigubernamentales, y denuncia ser víctima de un intento de “golpe de Estado fallido”. EFE